viernes, 11 de mayo de 2018

Sobre el calificativo de "value" en los fondos de inversión


Últimamente empiezan a extenderse en los diferentes foros y podcast de inversión múltiples debates sobre si, p. ej., un determinado fondo de inversión es "value" o no, sobre si se abusa de esa denominación o, simple y llanamente, sobre qué podemos entender por fondo de inversión "value". 

Value investing y fondos de inversion

- Un concepto sobre los fondos de inversión "value"


Personalmente siempre he pensado que un fondo de inversión se puede considerar "value" cuando aporta valor al partícipe (de igual forma que una empresa cotizada "value" es aquella que aporta valor a sus accionistas). Ahora bien, ¿qué conlleva, o en qué se traduce, aportar valor para un fondo de inversión? Pues en mi opinión es bastante sencillo, al menos conceptualmente: se traduce en generar rentabilidades para el partícipe de forma recurrente, es decir, en el medio/largo plazo. Eso, y superar a su índice de referencia (si la rentabilidad de un fondo de inversión, a 10 años vista, después de restarle las comisiones, es inferior a la de su índice de referencia, poco valor aporta al cliente o partícipe, ya que este habría generado una mayor rentabilidad invirtiendo en el índice en cuestión a través de un ETF o un fondo índice).

- Circunstancias que ayudan –pero no aseguran– que un fondo aporte valor al partícipe


Los fondos de inversión a los que típicamente calificamos como "value", o que de forma generalizada son así calificados, suelen presentar una serie de circunstancias determinadas. Pero estos no son "value", desde mi humilde opinión, por el mero hecho de presentar dichas características, que seguidamente veremos, sino porque generan buenas rentabilidades a largo plazo, por encima de sus índices de referencia tras comisiones.

+ Alineación de intereses

Como en las empresas que aportan mucho valor a sus accionistas, suele ser habitual que en los fondos más exitosos a largo plazo (midiendo el éxito por las rentabilidades, y no por el patrimonio bajo gestión) los intereses entre gestor y partícipe estén alineados.

Y hay diferentes medios para que así sea: una opción pueden ser la existencia de comisiones sobre los beneficios del fondo (es decir, que el gestor en cuestión sólo –o en su mayor parte– perciba sus emolumentos de las rentabilidades del fondo, no recibiendo nada –o muy poco– cuando el fondo no aporta valor a sus partícipes), y otra que los gestores inviertan la totalidad, o buena parte, de su patrimonio en los fondos de inversión que gestionan.

¿Garantiza a un fondo ser "value" el hecho de que los intereses estén alineados? Rotundamente no, puede darse el caso de que el patrimonio, presente o futuro, de un gestor dependa totalmente de la buena marcha de sus inversiones a través de su fondo, y que luego no consiga batir a su índice, o que directamente lo haga desastrosamente mal. En cualquier caso, es indudable que es un punto a favor a los efectos de el gestor lo haga mejor, ya que tiene un fuerte incentivo para hacer un trabajo concienzudo y pensando en el largo plazo (y cuando hay trabajo detrás, los resultados tienden a ser más positivos).

+ Capacidad de explicar lo que hacen, por qué invierten en determinada empresa o sector

Esto, que puede parecer una tontería, o algo menor, es desde mi punto de vista clave.

Cuando has estudiado una carrera con un vocabulario digamos técnico (en mi caso, Derecho), o bien has estudiado mucho sobre un determinado tema a través de terceros, te das cuenta de que para ser buen profesor tienes que ser un experto en la materia. Si no dominas tu disciplina, difícilmente vas a ser capaz de explicársela a aquellos que no la dominan con palabras sencillas (de hecho, puedes saber bastante sobre una disciplina como para ser un buen profesional, pero igual no lo suficiente como para enseñar a terceros, porque para ello tienes que alcanzar la excelencia, o acercarte lo máximo posible).

En el caso de los fondos de inversión, de los gestores, es una buena señal que estos sean capaces de explicar por qué hacen lo que hacen, hasta el punto de que los que no somos expertos podamos entenderlo. Conferencias, artículos en prensa, cartas a los accionistas, libros... son buenas vías para valorarlos, pero los inversores tenemos que hacer también nuestro trabajo, investigándolos.

Sin embargo, volvemos a lo mismo: ¿existe alguna garantía de que un gestor sea buen inversor por el hecho de saber mucho y saberse explicar? Pues no, no lo garantiza, pero es un punto a favor.

- La necesidad de tomar decisiones de inversión con información imperfecta


La seguridad total a la hora de inversión, sea en el activo que sea, no existe. Inviertas en empresas cotizadas, en bonos corporativos o estatales, en bienes inmuebles o en depósitos bancarios a tipo fijo, nunca tendrás una seguridad del 100% a la hora de tomar tu decisión (y si no lo sabes, y actúas pensando lo contrario, corres el riesgo de estamparte y no levantarte, o bien de percibir poco o nada a cambio de correr riesgos que piensas que no son tales). En definitiva, y por poner el ejemplo más exagerado, pero no por ello menos cierto, hasta los Estados pueden quebrar (no hay más que estudiar un poco la historia, no hay activos libre de riesgos).

Con los fondos de inversión pasa un poco igual, no podemos tener la seguridad plena de que vamos a acertar, aunque, como defendía Warren Buffett, lo que sí podemos hacer es, en la partida de póker que es la inversión, tener las máximas cartas posibles, para acercarnos lo máximo que podamos al 100% de seguridad.

Y no creo que deba preocuparnos que proliferen nuevos fondos de inversión que se denominen "value" o no "value". Como se suele decir, aunque la mona se vista de seda, mona se queda, cada persona tendrá que elaborar su tesis de inversión –incluso para los fondos– y estudiar todo lo que pueda en manos de quién va a poner sus ahorros (y si lo hace a buen seguro evitará fondos tiendan a no crearle valor a largo plazo).

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Por Javier García de Tiedra González, Graduado en Derecho por la Universidad de Cádiz.