lunes, 23 de abril de 2018

El reto de emplear un lenguaje sencillo en la difusión de la cultura financiera


Como en otros tantos sectores que funcionan a través de un vocabulario técnico (como puede ser el mío propio, el jurídico), la difusión de la cultura financiera plantea una dificultad principal: requiere del empleo de un lenguaje sencillo, de tal forma que las ideas que se quieren transmitir lleguen efectivamente al receptor, que como persona que se inicia en el mundo de las finanzas desconoce la terminología habitual. Y es una dificultad precisamente porque no es fácil comunicar ideas que, aunque muchas veces son ciertamente sencillas, cuesta transmitirlas con un vocabulario diferente al propio de las finanzas.

Comunicacion de la cultura financiera e inversiones
En la foto, Iván Martín, gestor del fondo Magallanes Value, explicando una de sus últimas inversiones. Imagen: El Confidencial

- ¿Interesa el aprendizaje de unos mínimos en materia financiera?


A cualquier apasionado de la materia que sea, también de la financiera, le sucede que es incapaz, en ocasiones, de aguantarse el impulso de comentar algo desde el punto de vista del tema que le apasiona. En el caso de las grandes finanzas, ves un fantástico Porsche por las calles gaditanas, p. ej., mientras estás con tus compañeros del máster de acceso a la Abogacía, en un descanso, camino a la cafetería más cercana (ejemplo personal, de hace no mucho tiempo), y no puedes evitar comentar que la cotizada Porsche es a su vez propietaria de una importante porción de la empresa Volkswagen, que a su vez es propietaria de Audi, entre otras marcas de automóviles (y que si te interesa Volkswagen como inversión, puede que puedas comprarla indirectamente a través de Porsche a un mejor precio). Y por lo general no despierta el comentario demasiado interés... demasiado interés aparente, y pensamos eso, que no les interesa, y no vuelves a comentar nada.

Sin embargo, en ocasiones, y esto lo sé por experiencia propia, no es una cuestión de falta de interés de tus amigos y conocidos, ajenos a los mundos financieros (ni tampoco incapacidad intelectual, estando en mi caso ante personas muy formadas, en éste caso en particular graduados en Derecho y otras carreras), sino que la barrera de entrada es el lenguaje, las formas en las que nos expresamos y comunicamos.

Recientemente, conversando a este respecto con un amigo del máster –un abrazo desde aquí, Pepe–, me comentaba que no es que a él no le interesase este mundo, que de hecho sí que le interesa y mucho, sino que el problema es que no me entiende cuando hablaba de estos temas. Y ciertamente me sorprendió, porque nunca lo había valorado desde ese punto de vista: cual jurista recién graduado en Derecho, que sabe expresarse con la terminología jurídica, pero al que se le olvida que los clientes y los ajenos a estos estudios no le van a entender si no hace un esfuerzo por expresarse de manera sencilla, estaba metiendo la pata por las formas al comunicar.

Pero en relación a la pregunta de este subapartado, sobre si interesa a las personas saber más sobre el mundo de las inversiones, sobre cómo funciona el mundo en definitiva, sí que hay interés. Y lo hay porque en estos temas uno se juega mucho, y si no sabe unos mínimos podemos o bien meter la pata en la toma de nuestras propias decisiones financiera, o bien ser engañados por terceros que se quieran aprovechar (o, más sencillamente, no hace nada con nuestros ahorros, y ver como "se los come" la inflación). Siguiendo lo anterior, saber que la inflación (ejemplo de fallo de comunicación, mejor decir coste de la vida, nos entienden todos y no todo el mundo conoce el término inflación) históricamente sube, que no tienen la misma rentabilidad las acciones de empresas cotizadas, que los bonos (prestamos dinero a terceros, a cambio de un interés, mejor evitar la palabra bono) o los depósitos bancarios, y que los riesgos reales de unas y otras posibilidades son diferentes.

Claro que interesa saber más, los ahorros hay que cuidarlos, por la cuenta que nos trae.

- La dificultad de comunicar con sencillez


Una vez identificado el escollo, la barrera de entrada, tenemos una dificultad o reto, que es emplear un vocabulario sencillo. Emplear el vocabulario técnico habitual, y hacer que nos pregunten término a término para ir aclarándolos, es lo sencillo, pero no lo mejor, porque no avanzamos, lo suyo es utilizar directamente un lenguaje sencillo.

Dicho así, tampoco parece para tanto, pero como todo el mundo que se dedique a una profesión con un vocabulario particular sabrá, sólo el que domina ese campo determinado, desde su complejidad, es capaz de expresarse de manera sencilla para ser entendido por el ajeno a la materia. Y algunos, como un servidor, somos sólo aficionados, no expertos, en la materia, por lo que cuesta comunicar con sencillez.

En cualquier caso, es un reto, y si hay buena voluntad por nuestra parte, si estamos dispuestos a esforzarnos en hablar de manera sencilla y echar el tiempo que haga falta con nuestros amigos y conocidos (esto último no es tanto problema realmente, ya que en este mundo de las inversiones se suele ser muy hablador, y disfrutar con ello), podremos salvar esta barrera y difundir esos mínimos de cultura financiera que tan bien le vendría a la ciudadanía en general (aunque sea desde la humildad del conocimiento imperfecto, que por otro lado es lo que predomina en las inversiones, ya que es imposible saberlo todo acerca de todo).

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Por Javier García de Tiedra González, Graduado en Derecho por la Universidad de Cádiz.