sábado, 28 de abril de 2018

La principal labor del inversor: poner probabilidades a su favor


La inversión, sea en empresas cotizadas como en no cotizadas, en bonos o en otros activos, es como cualquier actividad en la que los seres humanos participan como agentes principales, una actividad carente de certezas absolutas. Teniendo esto claro, y asumiéndolo, el éxito del inversor vendrá dado por su capacidad para poner a su favor las probabilidades, y esto a través principalmente de una tesis de inversión debidamente fundamentada a través del atesoramiento de conocimiento.

Inversor y probabilidades de exito

Tabla de Contenidos

1 La actividad de inversión en empresas cotizadas
2 La actividad de inversión en fondos de inversión
3 La actividad de inversión en bonos

- La actividad de inversión en empresas cotizadas 


Cuando decidimos invertir en empresas que cotizan en las diferentes bolsas mundiales, tenemos que tener presente, en línea con lo anteriormente mencionado, que el hecho de que nos vaya mejor o peor depende en su mayor parte de nuestro trabajo (aunque habrá siempre una parte que no podremos controlar).

Utilizando un ejemplo muy utilizado por inversores en valor, la inversión es como jugar al póker, pero con la particularidad de que depende de nosotros tener más o menos cartas en la mano (y cuantas más tengamos, más posibilidades tendremos, así, de ganar la partida).

¿En qué se traducirían las cartas del póker, en el ámbito de la inversión? Básicamente en saber, saber todo lo que podamos en relación a la empresa en la que invertimos, y en el negocio en el que la misma se circunscribe, y en interpretar bien ese conocimiento. Así, tendremos más posibilidades de que nuestra inversión finalice con una buena llegada a puerto si sabemos que la empresa ya no es sólo que no tiene deuda, sino que también tiene caja (cuando las alternativas a la misma sí que tienen un apalancamiento considerable); si la empresa goza y disfruta de fuertes y duraderas ventajas competitivas (para lo cual debemos conocer el negocio en cuestión, el sector, y por qué sus características se traducen en una ventaja competitiva); si la empresa está barata (comprar acciones de una empresa fantástica a precios desorbitados se traduce, en el símil del póker, en empezar a soltar cartas); si existe alineación de intereses entre accionistas y quiénes tienen el mando y la capacidad de decidir en la empresa (un ejemplo serían las empresas familiares, aquellas en las que existe un dueño o dueños que se juegan su patrimonio, y que tenderán a evitar locuras o ser cortoplacistas); si aquellos que dirigen la empresa, el management, son muy buenos (algo que es un punto a favor, pero que es secundario, ya que unos directivos fantásticos poco pueden hacer cuando dirigen una empresa endeudadísima, con mucha competencia y carente de ventajas competitivas, por ejemplo).

Y aún así, siempre hay que tener presente que aunque tengamos muchísimas cartas, no podemos tenerlas absolutamente todas, por lo que podemos perder la partida puntualmente. Eso sí, si hemos diversificado suficientemente, y tenemos las probabilidades a nuestro favor en todos aquellos negocios en los que decidamos invertir, difícilmente obtendremos un mal resultado (de hecho, a los mejores inversores también les quiebran un porcentaje pequeño de empresas, y no por ello han dejado de obtener fantásticas rentabilidades).

Gas natural y empresas en bolsa

- La actividad de inversión en fondos de inversión 


Si optamos por invertir a través de fondos de inversión, deberemos seguir la misma dinámica que con la inversión directa en acciones de empresas cotizadas: saber cuanto más posible del fondo y sus gestores, para poner a nuestro favor las probabilidades de que estos hagan un buen trabajo en el futuro a largo plazo.

En relación a qué tendríamos que buscar, mirar o saber, para tener el mayor número de cartas para jugar nuestra partida, podemos destacar varios aspectos:

1.º La rentabilidad del fondo de inversión, o del gestor, en relación a su índice de referencia

Explicándolo de una manera sencilla, los gestores de fondos, y en particular los de renta variable, aquellos que invierten en negocios cotizados, escogen asignar el patrimonio del fondo en determinadas empresas, en detrimento de otras, que descartan. El conjunto de las empresas que tiene que tener en consideración, antes de escoger las que le convencen y las que no, forman su índice de referencia (un ejemplo podría ser el IBEX 35, si el gestor sólo considerase a los efectos de invertir esas 35 empresas).

Si el índice de referencia ha obtenido del gestor o fondo en cuestión, ha obtenido p. ej. un 7% en los últimos 10 años, haremos bien en elegir un fondo o gestor que haya obtenido más de ese 7%, después de comisiones (porque, caso contrario, nos compensaría invertir en un fondo indexado o en un ETF, que básicamente copian el índice entero, invirtiendo en las 35 empresas del IBEX 35 por seguir el ejemplo anterior).

En este sentido, y para poder comparar de manera justa, debemos obtener los datos del índice incluyendo dividendos (ya que al final también es retribución para el accionista) y, en el otro sentido, obtener los datos de rentabilidades del fondo después de haberle restado las comisiones (porque las comisiones, obviamente, lastran las rentabilidades).

2.º La alineación de intereses entre gestor y partícipe

Siendo el partícipe el cliente del fondo, que decide confiarles sus ahorro, es importante, como también se da en el caso de invertir directamente en empresas cotizadas, que exista una alineación de intereses, que ambas partes tengan las mismas motivaciones.

En el caso de los fondos es relativamente sencillo saberlo: si el gestor tiene su patrimonio en el fondo, ganará más cuanto más rentabilidades tenga el fondo; si no lo tiene, obtendrá sus ingresos, y verá estos aumentados, conforme aumente el patrimonio (y el patrimonio puede aumentar mucho con rentabilidades mediocres, con lo que el partícipe ganaría poco y el gestor mucho).

Otra opción, que vendría a sustituir a la anterior, o a complementarla, es orientar las comisiones a las rentabilidades futuras del fondo (p. ej., existiendo una comisión anual fija sobre el patrimonio muy pequeña o inexistente, y otra, bastante mayor, sobre las rentabilidades del fondo). Así, los gestores ganan mucho más cuando le va bien al fondo que cuando no le va bien, estando sus motivaciones alineadas con la de los partícipes.

3.º Otras circunstancia a destacar

Son puntos a favor la existencia de la suficiente transparencia en el fondo y por parte de los gestores; la coherencia entre los que los gestores dicen y lo que hacen; la adecuada percepción del riesgo por parte de los gestores; la capacidad de formar a los partícipes por parte de los gestores (de nada sirve que el gestor aguante la volatilidad si los partícipes no lo hacen y le obligan a vender en pérdidas para devolverles su dinero); o el horizonte temporal de largo plazo. De esto ya hablamos en el pasado, aquí tenéis el artículo.

Fidelity y fondos de inversion

- La actividad de inversión en bonos


Cuando el particular decide invertir en bonos, lo que está haciendo es prestar dinero a empresas o Estados (y de ahí vendría la diferenciación entre bonos corporativos y bonos estatales).

Aquí primero debemos de tener presente que también existen riesgos. Principalmente uno, que no se paguen los intereses o el principal (si prestamos 5.000€ al Estado americano al 5% anual, el principal serían esos 5.000€ iniciales). ¿Cuándo se da esto último? Pues es sencillo, cuando el deudor no tiene la capacidad financiera para pagar religiosamente sus intereses o para devolver el principal del préstamo cuando finalizar el tiempo por el que el mismo se había prestado.

Así, para tener más cartas, a los efectos de consumar partidas exitosas, nos tocará analizar la salud financiera de las empresas o Estados en cuestión. Y sí, también de los Estados, porque aunque se nos olvida, si acudimos a la historia económica no son pocos los Estados que han quebrado, produciendo la pérdida total o parcial del patrimonio de sus acreedores.

En relación a las empresas, si decidimos comprar bonos corporativos, pues es similar a la inversión en acciones de las mismas. No es lo mismo prestarle dinero a Inditex, que tiene poca o inexistente deuda, y caja (dinero ahorrado) que prestárselo a una empresa como Telefónica, que tiene miles de millones de deuda (aunque también tendremos que tener en cuenta que por los bonos de Inditex nos darán un cupón o interés muy cercano a cero, mientras que en el caso de Telefónica serán cupones interesantes –aunque en ningún caso estamos recomendándolo o dejándolo de recomendar, el inversor deberá decidir por su cuenta–).

Riesgo y beneficio en definitiva: tendremos que saber lo máximo posible y luego valorar uno y otro aspectos, para decidir si nos merece o no la pena.

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Por Javier García de Tiedra González, Graduado en Derecho por la Universidad de Cádiz.