domingo, 11 de marzo de 2018

El interés compuesto en la inversión y su requisito sine qua non


Ya decía Einstein que el interés compuesto es la octava maravilla del mundo. En relación a las inversiones, nos supone que si obtenemos un interés determinado, un 10% anual p. ej., si se va reinvirtiendo automáticamente lo obtenido el interés logrado a largo plazo es mucho mayor (p. ej., un interés del 10%, a 5 años, si se reinvierte lo obtenido se convierte en un 12% –de un 50%, a un 60%–). Sin embargo, y como veremos, hay un requisito esencial para poder disfrutarlo.

Interes compuesto e inversion

- El requisito capital del interés compuesto: no perder nuestro dinero


Es sin duda una perogrullada, de nada sirve esa magia del interés compuesto si al segundo o tercer año hemos perdido nuestra inversión inicial (el 10% de nada es nada). Sin embargo, no es ninguna tontería, tanto si invertimos por nuestra cuenta como si delegamos en un gestor de un fondo de inversión, tendremos que tenerlo bien presente.

Así, deberemos ser exigentes a este respecto. De nada sirve esto del interés compuesto, y plantearnos nuestro propio cuento de la lechera con un gestor muy agresivo, y al que en el pasado le ha ido muy bien, si luego su agresividad deriva en fuertes pérdidas puntuales (pérdidas irreversibles, me refiero: si el mercado se vuelve loco y todo cae, pero tu tesis de inversión, o la de tu gestor, sigue siendo válida, no hay problema, reforzar la inversión y esperar a que las aguas se tranquilicen –sobre esto, ya hablamos de que la volatilidad puede ser positiva para nosotros–).

- Notas características de empresas que difícilmente van a quebrar


En el mundo empresarial todo es posible, pero hay determinada tipología de empresas cuyas posibilidades de quebrar van a ser mucho menores.

+ Empresas saneadas, sin deuda o incluso con caja neta

Como se suele decir, una empresa sin deuda no puede quebrar. Esto es matizable, pero esencialmente cierto: si buscamos empresas con caja, con dinero ahorrado, y sin deuda (o con poca deuda, tampoco podemos ser exquisitos con todas nuestras inversiones), o buscamos un fondo de inversión que tenga esto en cuenta, y que evite las empresas muy endeudadas (o, si se trata de un fondo que invierte en renta fija corporativa o soberana, que no invierta en bonos de empresas o Estados en situación crítica), tendremos mucho ganado para disfrutar del interés compuesto.

+ Empresas con ventajas competitivas

Como simboliza el logotipo y el nombre del fondo de inversión Numantia, de Emérito Quintana, no hay nada mejor que una empresa con unas defensas numantinas. Las empresas con tesoros, en este caso cuotas de mercado de un determinado sector, deben ser capaces de protegerse de la competencia, y eso se consigue a largo plazo con un buen moat (como diría Warren Buffett), un buen foso defensivo o la existencia de fuertes ventajas competitivas.

Si a largo plazo las empresas en las que invertimos, o en las que invierten los fondos de inversión en los que confiamos, mantienen sus posiciones de mercado, y siguen aumentando sus beneficios, nos irá bien, mantendremos intacta nuestra inversión y esta se beneficiará del interés compuesto.

+ Empresas "con dueño"

En general, las empresas cotizadas familiares, tienden a tomar decisiones más sensatas a largo plazo. ¿Por qué? Pues es sencillo, porque se juegan su patrimonio, su dinero. En una empresa en la que no existe un accionista de referencia, dependeremos de las decisiones de los directivos, que en muchas ocasiones tienden a buscar la complacencia de los inversores a corto plazo, antes que la buena marcha de la empresa en el largo plazo (un buen ejemplo lo tenemos cuando se aumenta el dividendo estando la empresa es una situación financiera complicada, cuando su deuda es excesiva: si es así lo sensato será desapalancarse, reducirla, y no dedicar ese dinero a dar dividendos).

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Por Javier García de Tiedra González, Graduado en Derecho por la Universidad de Cádiz.