viernes, 9 de marzo de 2018

Inflación, inversión y desigualdad


La inflación, como sabemos, consiste en la subida de los precios de bienes y servicios sitos en un determinado territorio. En este artículo vamos a darle una pensada a cómo afecta nuestra forma de invertir nuestros ahorros, o la no inversión de los mismos, en la desigualdad de los individuos que conviven en un país o Estado.

Inflación e inversion

Primeramente debo decir que con este artículo no pretendo posicionarme en relación a lo deseable o no de tratar de perseguir una igualdad económica de la ciudadanía; eso entraría en un debate ideológico en el que no voy a entrar, aunque sí que es cierto que, existiendo una preocupación generalizada al respecto, al menos en mí país, España, he creído interesante analizar cómo las decisiones de inversión de los individuos pueden dar como resultado una mayor o menor desigualdad entre ellos.

- La no inversión o inversión en activos no reales, fuente de desigualdad


A la hora de tomar decisiones de inversión, entra en juego nuestro conocimiento, nuestra formación en relación a los diferentes vehículos de inversión. No existiendo hoy excusa para no formarse en estos asuntos, ya que con internet existen multitud de lugares donde hacerlo, o incluso con los propios libros a la venta –ya que no suponen una inversión demasiado elevada–, sí que es cierto que aquellos individuos con mayor poder adquisitivo tienden a preocuparse más por cómo invertir su dinero (o bien, tienen mayores posibilidades económicas de acceder a un buen asesor financiero).

En cualquier caso, el resultado es que los individuos con un menor poder adquisitivo tienden a dar por hecho que la inversión es un misterioso mundo donde ellos no tienen nada que hacer, donde se verán irreversiblemente arrastrados por fuerzas sobre las que no tienen ningún control. Y aunque no es así, al menos no hoy día, al estar p. ej. el uso de la información privilegiada ciertamente restringido, esto tiende a agravar la desigualdad entre estos colectivos y aquellos con mayor poder adquisitivo, en general mejor formados o bien con acceso a asesores financieros formados.


- El efecto de la no inversión en el incremento desigualdad


La inflación es antiquísima. Tanto, y casi tan segura (mas aún teniendo en cuenta que los Bancos centrales se marcan lograrla como objetivo), que bien podríamos incluirla en esa frase famosa, cuyo autoría desconozco, que reza así: "en la vida tenemos dos certezas: la muerte y los impuestos".

Sabiendo que la inflación va a tender a subir, que el coste de la vida por tanto subirá con el paso de los años, el tener nuestros ahorros, nuestro dinero, debajo del colchón (o en un depósito a la vista en el banco, que es lo más habitual hoy, dada la limitación del uso del dinero en efectivo), tiene un único resultado: una pérdida cada vez mayor del poder adquisitivo de nuestro dinero. Si unos invierten, aunque sea en activos monetarios (yo siempre recomendaré los activos reales, como podrían ser las acciones de empresas cotizadas o bienes inmuebles, pero bueno), manteniendo o aumentando su poder adquisitivo, y otros no invierten en nada –o peor, no ahorran–, es inevitable que el resultado sea un aumento de la desigualdad.

- Los activos reales, mejores para superar la inflación


Históricamente sabemos que, en términos generales, los activos reales (simplificadamente, como hemos comentado, acciones de negocios cotizados y bienes inmuebles) han tendido a revalorizarse por encima de lo que la inflación se ha incrementado. Por contra, los activos monetarios, p. ej., la renta fija (bonos, letras del tesoro, etc.) o las propias divisas (dólar, euro, etc.) no siempre lo han logrado.

En este sentido, es interesante apreciar como en países donde se ha dado, en el pasado (y en algunos en el presente) una fuerte inflación, como Argentina o Venezuela (o incluso en determinados momentos en España), la bolsa ha permitido no perder poder adquisitivo, o al menos no perderlo de forma tan acusada como se habría perdido con la renta fija o las divisas.


- El círculo de competencia y la decisión de invertir o no


En una muy interesante conferencia que tuvo lugar ayer, en Value School (que podéis ver en su canal de Youtube), en la que intervenían Luis Torrás y Emérito Quintana (ambos profesionales de la gestión de fondos de inversión), se les preguntaba sobre lo acertado de invertir en ETFs o fondos índices (fondos automatizados cuya cartera está compuesta por las empresas que forman parte de un determinado índice, como el IBEX 35 o el S&P 500), en el supuesto de no tener muchos conocimiento de inversión (ni para invertir por su cuenta, ni para seleccionar un buen gestor de fondos), estos comentaban que si el círculo de competencia, lo que sabemos, no es suficiente para invertir en general, tampoco lo es para invertir en fondos automatizados (ya que aunque no lo aparenten requieren de toma de decisiones, como si debemos confiar en las empresas de un determinado sector, de un determinado país, etc., al existir muchísimos índices).

Así, si queremos no perder poder adquisitivo, deberemos invertir debidamente, y si debemos invertir debidamente deberemos formarnos (al menos, lo suficiente como para que podamos identificar a gestores de fondos de inversión capaces e independientes).

Finalmente, hay que tener en cuenta que no todo el mundo soporta debidamente la volatilidad de los mercados bursátiles (sobre cómo acostumbrarnos a la volatilidad, ya hablamos aquí). Tanto si invertimos en acciones, en fondos de gestión activa o pasiva necesitaremos aprovechar el timing, caso contrario va será un desastre.

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Por Javier García de Tiedra González, Graduado en Derecho por la Universidad de Cádiz.