viernes, 15 de diciembre de 2017

¿Cómo planificar nuestra jubilación?


Si hay una verdad empírica, que nadie se atrevería a discutir o refutar, es que el ser humano inevitablemente acaba por hacerse mayor, y para cuando le sucede se retira de su trabajo, entrando en juego la jubilación. Una jubilación que deberemos tratar que sea lo más amable posible, lo más desahogada financieramente que podamos.

Jubilacion, dinero y economia
Para evitar pasarlo mal al llegar a la edad de jubilación, ahorrar y aprender a invertir nuestros ahorros es clave.

Tabla de Contenidos

1 La jubilación requiere de una planificación y actuación temprana
2 ¿En qué invertir para nuestra jubilación?
3 Si invertimos en renta variable: ¿lo hacemos personalmente o a través de fondos de inversión?
4 El factor fiscalidad a la hora de invertir para la jubilación

- La jubilación requiere de una planificación y actuación temprana


No nos podemos permitir empezar a planificar nuestra jubilación cuando la misma esté cerca, aún cuando en países como España sea obligatorio cotizar para la misma, a través de los planes públicos de pensiones. No por nada, sino porque los mismos, por su propia naturaleza, sólo podrán ir a peor: el dinero que aportamos periódicamente de nuestro salario no está invertido, generando rendimientos, sino que se utiliza para pagar las pensiones de los que ahora se jubilan (y al no dar rendimientos, y ser el coste de la vida, la inflación, creciente, va contra toda lógica que no acabemos por perder poder adquisitivo).

En cualquier caso, esto lo podemos suplir sobradamente a base de ahorro e inversión, siempre y cuando se realice con la suficiente antelación.

No todos podemos ser Warren Buffett, que empezó a invertir con 11 años, pero sí al alcanzar la edad adulta. Imagen: CNBC 

- ¿En qué invertir para nuestra jubilación?


Depósitos bancarios, renta fija estatal, renta fija corporativa, bienes inmuebles, renta variable... ciertamente el abanico es amplio, y cada vehículo de inversión tiene su función y utilidad según las circunstancias, pero pensando en la jubilación, es decir, a muy largo plazo, nos deberemos centrar en la renta variable, o en su defecto en los bienes inmuebles.

A largo plazo la renta variable, es decir, la inversión en empresas cotizadas, ha demostrado ser la más rentable. Respecto a su riesgo, haremos bien en no confundirnos: la volatilidad a largo plazo no es un riesgo. Lo que debe preocuparnos es el riesgo de perder dinero de forma permanente, y en carteras bien diversificadas de empresas de una cierta calidad (esto de la calidad es muy subjetivo, pero básicamente podríamos descartar aquellas empresas muy endeudadas o que no dispongan de ventajas competitivas duraderas) el riesgo de perderlo es ciertamente pequeño (podremos ganar más o menos, según nosotros, o nuestro gestor invierta, pero perder dinero con 15 o 20 empresas sin deuda es ciertamente complicado a largo plazo).

Si el mundo bursátil no nos convence, lo cual es bastante legítimo, por no entender mínimamente cómo funciona (también puede ser interesante tratar de entenderlo, y libros como "El inversor español inteligente", de Miguel de Juan, o "Un paso por delante de Wall Street", de Peter Lynch, ayudan a ello), podemos optar por la inversión en bienes inmuebles (no necesariamente viviendas, ya que no todos podemos permitírnoslo, sino también plazas de garaje). Son activos que nos permiten no perder poder adquisitivo a largo plazo, y las rentas que obtengamos las podremos ir reinvirtiendo en adquirir más activos que aporten a su vez más rentas.

Edificios e inversion en bienes inmuebles
La inversión en bienes inmuebles ha permitido, históricamente, mantener el poder adquisitivo, rentando por encima de la inflación.

- Si invertimos en renta variable: ¿lo hacemos personalmente o a través de fondos de inversión?


Si nos decidimos por invertir en empresas cotizadas, tenemos que decidir si vamos a ser capaces de dedicarle el tiempo que requiere para invertir por nuestra cuenta, o si preferimos confiar en uno o varios gestores para ser copartícipes de las carteras de sus fondos de inversión.

Sin duda no es decisión fácil, y hay que ser muy honestos con uno mismo. Si no tenemos tiempo, o el asunto no nos emociona en demasía, haremos bien en confiar en los fondos de inversión. Ahora bien, si no somos capaces de distinguir buenos gestores de mediocres gestores, haremos bien en invertir en otros activos, o bien invertir en fondos indexados o ETFs (los fondos indexados o ETFs básicamente copian un índice entero a la hora de invertir su patrimonio: si es sobre el IBEX 35, p. ej., el patrimonio estará invertido proporcionalmente en todas las empresas que conforman el IBEX 35).

Peter Lynch y la inversion en fondos de inversion
Si invertimos en fondos de inversión, deberemos buscar gestores capaces, como Peter Lynch (arriba), que logró una excepcional rentabilidad media en su carrera profesional del 29% (caso contrario, haremos bien en abstenernos). Imagen: Libre Mercado

- El factor fiscalidad –impuestos–, a la hora de invertir para la jubilación


Como dice el dicho: sólo hay dos cosas seguras en la vida, la muerte, y los impuestos. Pues bien, dependiendo del vehículo de inversión por el que nos decantemos vamos a estar sujetos a una diferente tributación, que en ocasiones será significativa.

+ Depósitos bancarios y renta fija

Si invertimos en depósitos bancarios, estaremos sujetos a IRPF, en la base del ahorro, de forma que de cada 100€ que percibamos en concepto de intereses se nos retendrán unos 20€ (20%). Lo mismo podríamos decir de la inversión en renta fija.

+ Bienes inmuebles: ganancias patrimoniales y rentas

Si invertimos en bienes inmuebles, y obtenemos una ganancia al venderlos, tendremos que tributar por la plusvalía como ganancia patrimonial, de nuevo en la base del ahorro del IRPF al 20% aproximadamente (dependerá de la cuantía). Las rentas que obtengamos de los bienes inmuebles, sin embargo, entrarán dentro de la base general del IRPF, y podrán gravarse, según nuestras rentas (rendimiento del trabajo o rendimientos de actividades económicas, según el caso) hasta un 45%.

+ Renta variable: personalmente o a través de fondos de inversión

Finalmente, respecto a la tributación, tenemos que diferenciar entre invertir personalmente en bolsa o invertir en fondos de inversión.

Si invertimos personalmente, todos los dividendos que obtengamos, y normalmente las empresas cotizadas reparten anualmente dividendos, estarán gravados, aproximadamente, al 20%. Asimismo, las plusvalías o ganancias derivadas de las ventas de nuestras acciones, también se gravarán al 20% (repetimos, aproximadamente).

En cambio, si invertimos a través de fondos de inversión, tenemos una ventaja, que ya analizamos a través de un ejemplo práctico, y es que podemos retrasar (o como se suele decir, diferir) la tributación hasta el momento de nuestra jubilación. Si somos partícipes de un fondo de inversión, las empresas que forman parte del mismo, darán dividendos, dividendos que se reinvertirán sin pagar ese 20% que sí pagaríamos si invertimos directamente; además, cuando se requiera vender unas empresas, que empiecen a estar caras, para comprar otras que estén a mejor precio, las plusvalías o ganancias que se generen no tributarán, y ese dinero se reinvertirá directamente.

Por supuesto, invertir a través de fondos de inversión no significa que no vayamos a pagar impuestos. Cuando reembolsemos, es decir, cuando vendamos las participaciones que tengamos de nuestro fondo de inversión, pagaremos aproximadamente un 20% de nuestra plusvalías (si hemos invertido 50.000, y acabamos con 250.000, pagaremos el 20% de la diferencia, 200.000, o sea, 40.000€).

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Por Javier García de Tiedra González, Graduado en Derecho por la Universidad de Cádiz.