jueves, 1 de febrero de 2018

Requisitos del buen inversor particular en renta variable



Cuando decidimos vincular nuestros ahorros, nuestro patrimonio, a la renta variable, debemos decidir si lo hacemos directa o indirectamente, es decir, personalmente o a través de un tercero (un fondo de inversión, normalmente). Si hemos llegado a la conclusión de que podemos aspirar, con nuestra gestión activa en las bolsas, a batir o mejorar al mercado (caso contrario, no tendría sentido: acudiríamos bien a la gestión pasiva –ETFs o fondos indexados– o a la activa de un tercero –fondos–), hay varios requisitos que deben estar presentes en nuestra persona, y en nuestra actividad inversora.

Inversor particular y renta variable

- Tiempo y conocimientos


Si decidimos invertir en acciones de empresas cotizadas por nuestra cuenta, debemos tener presente que para hacer un buen trabajo vamos a necesitar poder dedicar una parte importante de nuestro tiempo, y tener cuantos más conocimientos mejor.

+ Tiempo

Tiempo, siempre, aún teniendo conocimientos básicos sobre finanzas y sobre cómo funcionan los mercados, ya que vamos a tener que investigar a fondo las compañías antes de invertir (y los informes anuales de los últimos cinco años de una única compañía pueden ser perfectamente 600 págs.), y vamos a tener que estar al día de lo que se publica de las mismas, una vez hemos invertido (artículos en prensa, documentos que publiquen las compañías, libros, charlas, etc.).

+ Conocimientos

Puedes tener una base mayor o menor, más básica o más avanzada, pero al final nunca sabrás demasiado. El buen inversor es aquel que no para de aumentar sus conocimientos, su círculo de competencia, y por tanto si queremos hacerlo bien, aunque seamos inversores no profesionales, deberemos leer, leer mucho, de todas las disciplinas en general (ya que, como defendía Charlie Munger, segundo de Buffett en Berkshire Hathaway, todo aporta) y por supuesto de la disciplina de inversiones en particular.

Conocimientos e inversion

- Templanza ante los movimientos del mercado bursátil: resistencia a la volatilidad


Por mucho que así se repita en todos lados, personalmente no entiendo la volatilidad como un riesgo, sino como una oportunidad. En cualquier caso, si no somos capaces de aguantar las subidas y bajadas de las cotizaciones pocas oportunidades vamos a aprovechar.

Es de perogrullo, pero tenemos que comprar barato y vender caro, y la forma de hacerlo es aprovechar las oportunidades que nos brinda la inherente volatilidad de los mercados bursátiles.

Como ya comenté hace no mucho, nadie nace acostumbrado a los vaivenes de las cotizaciones en la bolsa, sino que hay que pasar, para ello, por un proceso progresivo (que como aquí vimos, puede llevarse a cabo a través de diferentes estrategias), de forma que, al final, e idealmente, nos alegraremos cuando todo baje, ya que podremos aprovechar para comprar, y frunciremos el ceño y seremos escépticos cuando todo suba mucho, momento en el que habrá que valorar si nuestros activos están o no sobrevalorados (y, en su caso, proceder a venderlos).

En cualquier caso, si pensamos que no vamos a ser capaces de aguantar (o directamente lo descubrimos al probar –mejor probar con un % pequeño de nuestros ahorros–), y no todo el mundo vale para ello, pues lo mejor que podremos hacer es investigar el abanico de gestores de fondos de inversión que podemos encontrar, o de ETFs y fondos indexados, y confiarle nuestros ahorros, haciendo si es posible inversiones o aportaciones periódicas.

Volatilidad, mercados y bolsa


- Adecuada actitud ante la inversión y horizonte temporal de largo plazo


+ Adecuada actitud ante la inversión

Tenemos que ser conscientes de si vamos a ser inversores o especuladores. A este respecto siempre pensamos todos que, por supuesto, inversores, pero hay que tener cuidado de no estar entrando sin querer en el campo de la especulación (algo que se suele descubrir cuando todo cae y no sabemos cuánto valen nuestros activos: o, en otras palabras, cuando baja la marea es cuando se ve realmente si nadábamos o no desnudos).

Si por falta de motivación no hacemos nuestro trabajo, y con ello pasamos a ser especuladores, lo recomendable es delegar en un tercero, cuyo trabajo es precisamente hacer lo mejor posible ese trabajo (y, a ser posible, con la mejor de las motivaciones).

+ Horizonte temporal de largo plazo

Lo repito muy a menudo, pero no por ello hay que dejar de hacerlo: en bolsa, sólo debemos invertir dinero que no vayamos a necesitar en el corto o medio plazo. A largo plazo, la inversión en renta variable ha sido históricamente muy positiva, y eso lo tenemos a nuestro favor, pero a corto y medio plazo ha sido también un absoluto casino, un casino donde reina la irracionalidad, los miedos (que hace que todo caiga demasiado) y la euforia (que tiene como resultado una excesiva revalorización).

Si vamos a necesitar nuestros ahorros a corto o medio plazo, si estamos razonablemente convencidos de ello, lo mejor que podremos hacer es ya no delegar en un tercero, sino no invertirlo en renta variable (en otras circunstancias le recomendaría un depósito a plazo fijo en su entidad bancaria de toda la vida, o renta fija a no muy largo plazo, pero con las rentabilidades a estos niveles, con los tipos de interés a cero, directamente le diría que no lo invirtiese).

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Por Javier García de Tiedra González, Graduado en Derecho por la Universidad de Cádiz.

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