jueves, 2 de febrero de 2017

El desarrollo del capitalismo (III): la abolición de los vínculos gremiales y la formación de la clase obrera


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No eran sólo las trabas feudales, sino también las gremiales las que se oponían al medro de la libre empresa: en la agricultura es donde más se hacía notar su intensidad. En Rusia, la abolición de las trabas feudales en 1861 agudizó más las corporativas, por cuanto las indemnizaciones a los señores territoriales no fueron puestas a los campesinos individualmente, sino a los Municipios. En Inglaterra, los propietarios territoriales habían podido redondear sus posesiones en el siglo XVIII mediante los cerramientos. Ciertamente que en ello resultaron cercenadas las propiedades de los pequeños terratenientes y arrendatarios. En Francia todavía se luchaba bajo el ancien régime por la abolición del derecho de pastoreo que Municipios extraños podían hacer a veces prevalecer sobre Municipios vecinos. Fue la Revolución francesa la que concedió al individuo el cerramiento de su propiedad territorial. Sólo a partir de aquel momento caracterizaron los setos, aquí como en Inglaterra, el paisaje rural.

Clase obrera y economia

En la dehesa comunal podían competir al señor territorial derechos especiales. Pero constituía, especialmente para los cultivadores más modestos, la base de una explotación independiente. Al dividir la dehesa correspondió frecuentemente el monte al señor que podía hacer valer sus derechos de caza. Así la nobleza conservó en la Alemania del Sur el monte, aunque se limitara su alcance para llegar a una avenencia con las pretensiones campesinas que gravitaban sobre él. Pero no era sólo entre campesinos y señores territoriales donde podían surgir dificultades. Además de los campesinos también hacían valer sus pretensiones los círculos de pequeños poseedores atenidos especialmente al trabajo rural, los jornaleros (Tauner en Suiza) asentados en la dehesa (Brinksitzer en bajo alemán), los aldeanos que no vivían en casa propia (Kathner). ¿Iba a decidir el Municipio real de los dotados con casar completo, o el Municipio local de los avecindados? A veces los campesinos desampararon a los jornaleros. En otras localidades los terratenientes menores lograron, como los Brinksitzer asentados en el páramo del distrito gubernamental de Stade, que al dividirse la dehesa les correspondiera propiedad territorial suficiente y cercada. En Prusia, la ley de 1821 sobre particiones de indivisión favoreció la destrucción de las tierras comunales.

Con esto desapareció también el cultivo obligatorio (Flurzwang). Se conservó, por ejemplo, en comarcas de viñedo. Al abolirse el cultivo obligatorio, la diseminación de las parcelas pertenecientes a un cortijo siguió siendo gran obstáculo para el aprovechamiento económico del suelo. Por ello fue preciso llevar a cabo escardas del suelo, agrupaciones de parcelas, acoplamientos, en los cuales también hubo que reorganizar el sistema de caminos del Municipio.

En la industria, el gremio se había transformado por más de un concepto, durante el siglo XVIII, en oligarquía de los maestros avecindados. El cúmulo de nuevos aspirantes no podía contar ya con penetrar en este círculo cerrado. Así los oficiales formaron una clase de industriales no agremiados, que se establecieron en los suburbios o en el campo. Estos maestros no gremiales representaron gran papel en el movimiento de la Revolución francesa: en interés de ellos tuvo lugar la supresión de los gremios en Francia el año 1791. Hasta entonces, el Gobierno había favorecido los gremios porque en ellos veía al propio tiempo corporaciones recaudadoras de impuestos. Ahora se introdujo, mediante la tasa de patente, la imposición de cada industrial en vez de la gremial; su estructuración según la índole del industrial y las facilidades de venta, según se tratase de ciudades mayores o plazas menores, eran reminiscencias de los orígenes de la contribución industrial francesa.

Igualmente tuvo lugar en Alemania la supresión de los gremios, en beneficio, ante todo, de la capa inferior de maestros modestos. Las leyes prusianas de 1811 otorgaron, lo mismo que las westfalianas, la libertad de ejercicio del comercio, que quedó sujeto únicamente a la obligación de contribuir. La cédula industrial que debía pagarse se dividió en seis clases, de uno a 100 táleros. Podían concentrarse en una empresa diferentes ramas de industria. Los gremios subsistieron como agrupaciones libres. Sólo en algunas actividades, como deshollinadores, herradores y boticarios, se exigió, por razones de seguridad pública, cierta prueba de capacidad. La contribución industrial prusiana de 1820 comprendió únicamente las empresas de mayor entidad. Quedaron exentos los artesanos que no trabajasen con varios oficiales.

Entretanto, como la supresión de los gremios decretada en Francia por Turgot el año 1776 había sido derogada el mismo año, también se suscitó en Alemania Hannover y Hessen Electoral la constitución gremial. Asimismo había vuelto Suiza a derogar en 1803 la libertad industrial decretada en 1798, y hasta el movimiento de 1830 no triunfó definitivamente en los diversos cantones. Prusia, que en 1818 había unificado su materia aduanera, dejó en un principio que subsistiera el derecho recibido en sus diversas comarcas. Así, al lado de regiones de libertad industrial completa, había otras de muy rígido derecho gremial, como las comarcas separadas de Sajonia. En general, durante el decenio del 30 se favoreció nuevamente a los gremios. Fue en 1845 cuando dictó Prusia una Ordenanza industrial aplicable a todo el Estado, que, si bien se atuvo al principio fundamental de la libertad industrial, no dejaba de favorecer a las antiguas ordenaciones, ya que sólo a los miembros de una corporación permitía, en diferentes industrias, tener aprendices.

El movimiento de 1848 fue realizado en Alemania sobre todo por los artesanos. Se congregaron en Francfort en un Parlamento industrial que se pronunció enérgicamente contra la libertad de las empresas. La Asamblea Nacional rechazó su pretensión. Pero en 1849 accedió Prusia a este movimiento, por cuanto exigió respecto de setenta industrias la prueba de capacidad. Los oficiales no podían ofrecerse a una industria extraña.

Se vio entre tanto que las Ordenanzas industriales no se oponían al advenimiento de la explotación en grande. Podía desenvolverse incluso bajo una legislación retardataria que solamente cedía cuando las circunstancias económicas se habían alterado fundamentalmente. Así la industria algodonera se había desenvuelto en Inglaterra junto a las industrias reguladas; hasta 1814 no se revocó la ley de aprendices dictada el año 1562 por Isabel, y en 1835 suprimió la ley Municipal los privilegios de corporaciones todavía subsistentes en lo industrial. En Sajonia la Administración dejó de aplicar a las empresas de nueva creación el rígido derecho industrial. La Ordenanza prusiana de 1849 misma quedó ineficaz por la deficiente participación de los industriales. En 1858 el Congreso Económico Nacional reclamó la unificación del derecho bajo el signo de la libertad industrial. En la segunda sesión se pronunció enérgicamente contra los gremios precisamente un tejedor de Chemnitz. También las disposiciones legales mostraron ser un obstáculo para el medro de los maestros modestos. Por ello se anticipó Nassau a restaurar en 1860 la libertad industrial de 1819. En 1861 siguieron Brema, Oldemburgo y Sajonia; en 1862 llevó a efecto Württenberg la libertad industrial; Baviera lo hizo en 1867. Los intereses económicos arrastraban hacia la unidad política. Sólo era posible la unidad sobre la base de la libertad que podían favorecer a grandes y pequeños. Fue decretada por la Confederación norteamericana en la Ordenanza industrial de 1869.

Para el desarrollo de la minería tuvo importancia fundamental el que Prusia derogara en 1851 la multiplicidad de gravámenes de índole pública y de vecindad, y, por fin, en la ley de Minas de 1865 reconoció la libertad básica de la empresa en este campo. Así pudieron constituirse, especialmente en el territorio del Ruhr, concentraciones de empresas individuales en forma de Sociedades por acciones.

La libertad de empresa iba a favorecer, como veremos, a la explotación en grande. A su progreso acompañó la formación de una clase obrera. Los siglos anteriores se habían ocupado del problema del pauperismo. Aparte del campesino, del artesano y del comerciante, todavía no señalaba FICHTE en su Geschlossener Handelstaat ningún otro grupo económico. Entretanto, los humanistas del Renacimiento, un MORO y un VIVES, que dio lugar a la Ordenanza de Iprès, habían sustraído a la influencia de la Iglesia el problema del pauperismo, considerándolo misión del Estado. El cómo convertir a los pobres en obreros ocupó en el siglo XVII a los reformadores de Inglaterra. Juan Bellers propuso en 1695 un College of Industry; en una casa-taller que cobijaría de 300 a 3.000 hombres debían los acogidos elaborar, en producción lo más articulada posible, cuanto necesitaran, e incluso, a ser posible, obtener superávits. También Davenant elaboró en 1699 un plan con el que poder atraer los pobres al trabajo. La Ordenanza de Pobres de Hamburgo de 1787 se propuso igualmente combatir la indigencia mediante oportunidades de trabajar. Se acogía con agrado al empresario que creaba ocasiones de trabajo mediante la organización del mercado. Se hablaba en Inglaterra de los "pobres que trabajaban", the labouring poor, a quienes debía otorgarse el mínimo necesario para existir. Así se explica la doctrina de RICARDO de que a la larga el jornal obrero no correspondía sino a ese mínimo de existencia. Los veteranos de guerra licenciados aumentaban la carga del pauperismo. En Inglaterra, la Administración de beneficencia concedía subsidios a los empresarios que deban ocupación a obreros, para elevar los jornales hasta este mínimo; rompió con esta práctica la ley de 1834. Los subsidios no debían otorgarse sino a quienes se mostraran dispuestos a ingresar en el asilo. Este horror al socorro de pobres obligó a que por sí mismos buscaran trabajo quienes fuesen aptos para él. De hecho se había formado entonces en Inglaterra una clase obrera independiente que cada vez hacía sentir más su peso en los problemas económicos.

En Francia pudo determinar Luis Blanc en 1840 el advenimiento de una clase obrera que representó papel independiente en el movimiento de 1848, si bien a la verdad sólo en el capital. Respecto de Alemania, Gothein ha sido el primero en patentizar el desarrollo de la clase obrera en Colonia. En 1816 había en esta ciudad 18.000 indigentes a quienes se quería auxiliar mediante Instituciones de beneficencia y escuelas de pobres. Las filas del proletariado engrosaban desde los círculos del artesanado a medida que iban desarraigándolos las nuevas circunstancias; pero todavía en 1856 había en Colonia tan sólo 1.692 obreros en 339 fábricas, junto a 5.396 oficiales y 5.571 maestros independientes. Ahí se ve que en Alemania el movimiento social en el decenio del 40 se debía principalmente a los oficiales ambulantes. En 1848 había sólo pocas comarcas de Alemania donde fuese patente el movimiento obrero. Con todo, los obreros se negaban a pronunciarse en favor de las reclamaciones artesanas. El sobrante de la población agrícola se había orientado, sobre todo en el decenio del 40, hacia la emigración a Ultramar. En los decenios del 50 y 60 volvió a recoger muchas de esas fuerzas la próspera industria occidental. De este modo, durante el transcurso del decenio del 60, pudieron advertirse en Alemania los comienzos de un movimiento obrero independiente.

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- El desarrollo del capitalismo


+ El desarrollo del capitalismo (I): el derrumbamiento del mercantilismo, la formación de la Unión Aduanera ("Zollverein")

+ El desarrollo del capitalismo (II): la liberación de los campesinos y la supresión de la esclavitud

+ El desarrollo del capitalismo (IV): el fomento de la agricultura

+ El desarrollo del capitalismo (V): la penetración de la maquinaria en la industria

+ El desarrollo del capitalismo (VI): la revolución de los medios de transporte y la creación del mercado mundial

+ El desarrollo del capitalismo (VII): la fundación y conservación de un sistema monetario estable

+ El desarrollo del capitalismo (VIII): el perfeccionamiento del tráfico de pagos y crédito mediante los bancos

+ El desarrollo del capitalismo (IX): el crédito a la producción y las crisis económicas

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Fuente:
Historia económica universal, Heinrich Sieveking, páginas 223 - 227.