miércoles, 14 de octubre de 2015

Misión económica del Estado


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Nuestra economía no es una economía pura de precios, sino una economía mixta, en la que elementos estatales de control se hallan entremezclados con elementos del mercado en la organización de la producción y del consumo. Indicaremos ahora brevemente las líneas generales de la influencia del Estado.

Economía y Estado

- Bienestar mínimo


Los países democráticos no se contentan con las soluciones dadas por un mercado enteramente libre a las tres preguntas Qué, Cómo y Para Quién producir. Tal sistema puede conducir al hambre a algunas personas por falta de ingresos, en tanto que otras los perciben en exceso.

Por eso, los ciudadanos, a través del Estado, contribuyen con los propios desembolsos a suplir las deficiencias en los ingresos reales o monetarios de algunos individuos. Así, el Estado proporciona camas en los hospitales a los ciudadanos pobres o concede subvenciones mensuales a los más necesitados cuando quedan parados o llegan a viejos. Un nivel mínimo de vida es un objetivo moderno generalmente aceptado.

- Impuestos y servicios públicos


Más aún: el Estado se encarga de ciertos servicios públicos indispensables, sin los cuales no sería posible la vida en común y cuya naturaleza impide encomendarlos apropiadamente a las empresas privadas. El Estado nació una vez que los individuos se dieron cuenta de que "empresa de todos es empresa de nadie". Ejemplos evidentes son el mantenimiento de la defensa nacional y del orden interno, la administración de justicia y la garantía del cumplimiento de los contratos (1).

Su manera de gastar es como la de cualquier otro gran consumidor, pues mediante sus votos en forma de licitación monetaria en determinados sectores atrae hacia ellos ciertos recursos, funcionando el sistema de precios lo mismo que si se tratase de necesidades individuales en vez de colectivas.

La mayor parte de los gastos están cubiertos por los impuestos cobrados previamente, y aquí es donde entra un importante elemento coactivo. Desde luego que el conjunto de los ciudadanos carga con el peso de los impuestos, del mismo modo que todo ciudadano carga con el peso de los impuestos, del mismo modo que todo ciudadano participa de los beneficios colectivos otorgados por el Estado; pero no existe aquí, entre los beneficios y el pago de los impuestos, la misma relación estrecha que se da cuando un individuo introduce una moneda en una máquina de vender cigarrillos o efectúa una compra normal. La diferencia está en que tenemos que pagar los impuestos, queramos o no, para poder financiar las diversas actividades del Estado, mientras que no es obligatorio fumar cigarrillos o comprar medias de nylón si no se desean.

- Disposiciones legales


Un segundo aspecto coactivo importante es la costumbre universal de promulgar leyes que prohíben fumar opio, falsear el peso, hacer trabajar a los niños, incendiar casas, cobrar más de lo tasado en los alimentos, arrojar humo por las chimeneas de las fábricas, etc. Estas reglas establecidas constituyen el marco dentro del cual funciona la empresa privada y modifican el sentido de ese funcionamiento. Las disposiciones del gobierno, junto con sus gastos y los impuestos, complementan el sistema de precios en la determinación del destino económico de la nación.

Sería estéril discutir si la empresa pública es más importante que la privada; tan estéril como plantear la cuestión de las influencias hereditarias frente al medio ambiente. Sin cualquiera de aquellas, nuestra mundo económico sería algo completamente distinto.

----------

(1) Famoso ejemplo de un servicio prestado por el Estado es el de los faros costeros que salvan vidas y barcos, pero cuyos torreros no pueden acercarse hasta los buques para cobrar un canon. Tenemos aquí un caso de divergencia entre el interés privado y la ventaja social. Los pensadores y los estadistas siempre han reconocido la necesidad de que el Estado se encargue de tales casos de "divergencia económica entre el interés público y el privado".

----------

Fuente:
Curso de economía moderna | Paul A. Samuelson [Profesor de Economía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (EE.UU.) y Premio Nobel de Economía 1970] | Páginas 55 - 56.