domingo, 2 de agosto de 2015

La ley de la escasez


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Los problemas de Qué, Cómo y Para Quién se ha de producir no se plantearían si los recursos fuesen ilimitados, si se pudiesen producir infinitas cantidades de cada producto o si las necesidades humanas estuviesen totalmente satisfechas, no importando entonces que se fabricase demasiada cantidad de determinada cosa, ni que el trabajo y los materiales se combinasen o no adecuadamente. Como todo el mundo podría tener tanto como quisiera de cada cosa, no importaría el reparto de los bienes entre los distintos individuos y familias.

Ley de la escasez y economia

- El estudio de la economía o el "economizar", necesario con la vigencia de la ley de la escasez


No habría entonces bienes económicos, es decir, bienes relativamente escasos, y apenas sería necesario estudiar economía o "economizar". Todas las cosas serían bienes libres, como solía ser el aire puro.

Tal como es el mundo, hasta los niños pequeños saben que no vale contestar "las dos cosas" cuando se les pregunta "cuál" es la que prefieren. Cuando se las compara con otras naciones más atrasadas o con siglos pretéritos, las modernas sociedades industriales parecen muy prósperas; pero lo cierto es que un nivel más alto de producción siempre parece llevar consigo un mayor consumo.

La gente siente que no solo desea, sino que "necesita" agua corriente, calefacción central, nevera, educación, películas, radios, televisión, zonas verdes, libros, automóviles, viajes, deportes y conciertos, música, vestidos de moda, etc.; y aunque un biólogo asegure que pueden estar bien alimentados con un flojo y barato potaje, esto los deja tan indiferentes como cuando se les explica que los productos químicos contenidos en su cuerpo valen solo un par de dólares. Todo el que haya llevado un presupuesto casero sabe, además, que las necesidades de la vida –las imprescindibles– no guardan relación alguna con las necesidades mínimas fisiológicas de comida, abrigo y alojamiento.

- La sociedad opulenta, de J. Kenneth Galbraith


En La sociedad opulenta, de J. Kenneth Galbraith ha señalado con elocuencia que la mayoría de los norteamericanos han superado el nivel de las necesidades fisiológicas, y que el consumidor muchas veces cambia de un artículo a otro incitado por las presiones de la moda y la publicidad. Sin discutir la tesis de Galbraith de que ha llegado el momento de gastar más en las necesidades públicas y menos en las privadas, cabe señalar que el producto total norteamericano tendría que ser bastantes veces superior al actual si quisiéramos que todos los ciudadanos pudieran vivir al nivel de un médico, un abogado, un profesor o agente de publicidad con una situación moderada, por no establecer la comparación con los niveles de vida realmente ellos.

Prescindiendo de que la gente fuera o no "verdaderamente" más feliz gastando el doble que ahora, la observación parece indicar que la gente de las zonas residenciales de las ciudades actúa como si necesitara más renta para gastar: trabaja horas extraordinarias, se resiste a los aumentos de impuestos, termina ahorrando el mismo porcentaje de su renta que en 1900; y las amas de casa de la clase media trabajan más, al parecer, de lo que trabajaron sus madres.

- La economía considera la escasez un hecho básico de la vida


Así, pues, aun reconociendo el importante germen de verdad contenida en la idea de que Estados Unidos se ha convertido en una sociedad opulenta, la economía ha de seguir considerando la escasez como un hecho básico de la vida. Y en el extranjero esto es aún más cierto.

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Fuente:
Curso de economía moderna | Paul A. Samuelson (Profesor de Economía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (EE.UU.) y Premio Nobel de Economía 1970 | Páginas 22 - 23.