miércoles, 22 de julio de 2015

Problemas de organización económica


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Toda sociedad, ya sea un estado comunista totalmente colectivizado, una tribu de las islas del Pacífico, una nación industrial capitalista, la familia de un Robinsón suizo o el mismo Robinsón Crusoe –o, podríamos incluso añadir, una colonia de abejas–, se enfrenta de un modo u otro con tres problemas económicos fundamentales y relacionados entre sí: ¿qué bienes se van a producir y en qué cantidades?, ¿cómo se van a producir? y, ¿para quién se van a producir?

Problemas de organizacion economica y economia

- Principales problemas de organización económica en toda sociedad


+ ¿Qué bienes se van a producir y en qué cantidades?


Es decir, ¿cuántas y cuáles mercancías, entre las muchas posibles, se producirán?, ¿alimentos o ropas?, ¿mucho alimento y poca ropa, o al contrario?, ¿pan y mantequilla para hoy, o pan y viñedos hoy, para tener pan, mantequilla y vino en el futuro?

+ ¿Cómo se van a producir estos bienes?


O sea, ¿por quién y con qué medios y técnica se van a producir estos bienes?, ¿quién se va a dedicar a la caza y quién a la pesca?, ¿produciremos la electricidad con centrales térmicas o con saltos de agua?, ¿con una producción a gran o pequeña escala?

+ ¿Para quién producir estos bienes?


Es decir, ¿quién va a disfrutar de los bienes y productos obtenidos? O, dicho de otro modo, ¿cómo se va a distribuir el total de la producción nacional entre los diferentes individuos y familias?, ¿la repartiremos de manera que haya unos pocos ricos y muchos pobres, o de forma que la mayoría de la población goce de ciertas comodidades?

- Estos tres problemas son fundamentales y comunes a todas las economías


Estos tres problemas son fundamentes y comunes a todas las economías, pero los distintos sistemas económicos intentan solucionarlos de forma diferente. En una civilización primitiva, puede ser que los hábitos adquiridos determinen las líneas de conducta y que esas tres cuestiones se decidan con arreglo a los sistemas tradicionales. Quizá para los individuos de otras culturas esos sistemas tradicionales resulten extraños e irracionales; los miembros de la tribu o del clan estarán tan familiarizados con las prácticas existentes que se sorprenderán, y quizá hasta se ofenderán, si se les pregunta la razón de todo ello. Así resulta que algunas tribus de pieles rojas no creen conveniente acumular riquezas, sino, por el contrario, dilapidarlas en los potlatch, fiestas ruidosas de los indios kwakiutl. Esta disparidad respecto de la conducta frente al problema de la adquisición no sorprenderá a los antropólogos, ya que sus estudios demuestran que lo que es una conducta correcta en determinada cultura es con frecuencia el mayor de los crímenes en otra distinta.

En una colonia de abejas todos los problemas de esta clase, aun aquellos que implican una división del trabajo muy complicada, se resuelven automáticamente mediante los llamados "instintos biológicos".

En el extremo opuesto podemos imaginar un dictador omnipotente, bueno o malo, que con sus órdenes y decretos arbitrarios decide el qué, el cómo y el para quién. O podemos también suponer una organización económica basada en decretos aprobados mediante votación democrática o promulgados por autoridades legislativas delegadas.

En la llamada "economía capitalista de libre empresa", las cuestiones del qué, cómo y para quién se determinan fundamentalmente (1) por el sistema de precios (de mercados, de beneficios y de pérdidas).

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(1): Nunca ha existido un sistema de empresa puramente automático al 100 por 100, aunque el de la Inglaterra victoriana estuvo cerca de ello. Ciertamente, en nuestro sistema capitalista, el Estado desempeña un papel importante en la modificación del funcionamiento del sistema de precios. Esto es lo que queremos expresar cuando decimos que vivimos en una "economía mixta".

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Fuente:
Curso de economía moderna | Paul A. Samuelson (Profesor de Economía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (EE.UU.) y Premio Nobel de Economía 1970 | Páginas 21 - 22.