sábado, 15 de febrero de 2014

La producción en el orden económico moderno


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Las cosas útiles, servicios y satisfacciones que constituyen nuestra renta nacional real provienen, en parte, de la Naturaleza, y, en parte, de los servicios productivos del hombre. Vamos a intentar ahora analizar la forma en que se rinden los servicios productivos en el orden económico moderno.

Produccion

Para efectuar este análisis con claridad compararemos brevemente el método moderno de producción con el método de la época de trabajo manual. En esta época había poca especialización o división del trabajo dentro de la industria. El maestro artesano o el jornalero ejecutaban los diversos procesos necesarios. No había que coordinar agentes complejos y muy especializados, como sucede en el sistema actual.

Este método de producción, por ejemplo, contrasta con el proceso moderno para fabricar zapatos. En él tenemos una gran variedad de máquinas muy especializadas, y cada fase del proceso requiere un tipo diferente de trabajo. Estos minuciosos procesos especializados deben coordinarse adecuadamente. Se necesitan capataces, directores e inspectores. Pero esto no es suficiente. No solamente debemos tener muchos tipos de trabajadores: obreros, empleados, técnicos, contables, directores e inspectores, sino que debe haber también una persona o grupo de personas que, en primer lugar, emprendan el negocio y, con posterioridad, lo dirijan y tengan la responsabilidad de desenvolverlo con éxito, soportando el riesgo del mismo. Debe haber "capitanes de industria" o empresarios.

En la economía moderna no siempre es fácil determinar las personas que desempeñan la función de empresario. En los negocios en pequeña escala, los propietarios son, como es natural, los empresarios; pero en los negocios en gran escala desempeña esta función una organización mercantil, tal como una Compañía, o, más bien, se desempeña por personas que actúan a través de dicha organización.

Sin embargo, no debe suponerse por lo dicho anteriormente que en la economía local primitiva no existía la función de empresario. Lo cierto es que en la economía moderna, con su complicada organización de producción en gran escala, la función de empresario es mucho más importante que en los días de autosuficiencia local. El empresario moderno es el centro de la organización económica. Todos los agentes de producción especializados están bajo su dirección. El es el que pone los recursos productivos en movimiento.

Es de notar que en la época del trabajo manual la producción se efectuaba mediante un proceso directo breve. Las herramientas empleadas eran dispositivos que se utilizaban para ayudar al trabajo de las manos. La fabricación de estas herramientas implicaba poco trabajo en comparación con el empleado para obtener el producto acabado. En el sistema moderno, la producción se efectúa mediante un proceso indirecto y de larga duración. Se invierte mucho trabajo en la fabricación de máquinas, fábricas, ferrocarriles y otros bienes de producción. Una vez fabricada la maquinaria, la Compañía productora la saca a la venta. Desde el punto de vista de la teoría económica, podemos concebir esta maquinaria como una fuente de usos que fluyen de ella en años sucesivos. Estos usos ayudarán a la producción de bienes de consumo que, finalmente, satisfarán las necesidades humanas. El valor de la maquinaria estriba en que ayuda indirecta, pero definitivamente, a la satisfacción de las necesidades humanas. Por tanto, puede considerarse como fuente de cosas útiles, de satisfacciones futuras. Pero es mucho menos apreciada la utilidad futura que la presente. Por tanto, el valor presente de la maquinaria debe ser considerablemente inferior a la suma de valores de las cosas útiles que producirá. Ahora, si la Compañía constructora desea vender la maquinaria, debe haber alguien dispuesto a entregar su poder de compra actual a cambio de ella. Naturalmente, la maquinaria no se habría construido si la Compañía constructora no hubiese tenido la certeza de que alguien estaría dispuesto a dar poder de compra actual a cambio de este origen de futuras utilidades. Nadie haría esto si la suma de las cosas útiles futuras que en definitiva recibirá no fuese probablemente mayor que las cosas útiles representadas por el poder de compra entregado a cambio. La persona que da poder de compra actual a cambio de maquinaria está, en esa misma medida, renunciando a la satisfacción inmediata de necesidades. Como quiera que no se produciría capital en maquinaria, a menos que alguien quisiese y pudiese pagarlo y conservarlo en su poder hasta que fuesen apareciendo los bienes futuros, y como nadie puede comprarlo sin dar a cambio satisfacciones presentes, es evidente que en el sistema moderno de producción, efectuada mediante un elaborado capital en maquinaria, este servicio de espera, o renuncia a bienes presentes, que toma la forma de ahorro, es de absoluta necesidad.

Fuente:
Principios de Economía, por Frederic B. Garver (Universidad Minnesota) y Alvin Arvey Hansen (Universidad de Harvard).