viernes, 14 de febrero de 2014

La producción y las necesidades humanas


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Tal como se emplea en economía, la palabra "producción" significa la utilización del trabajo y los recursos naturales con el fin de satisfacer las necesidades humanas. En la moderna economía de cambio, las gentes están dispuestas, bien individual o colectivamente, a pagar un precio por los servicios productivos. Pero, naturalmente, nadie querría hacerlo si no previese que las actividades productoras dan como resultado la satisfacción de las necesidades humanas.

Necesidades humanas y produccion

- Bienes materiales o servicios personales directos


Estas actividades dan origen a bienes materiales concretos, tales como las mercancías que se exponen en las tiendas, o a servicios personales directos, como el transporte de gente por ferrocarril, el trabajo de los médicos, el de los organizadores de espectáculos y el de los funcionarios. A los productores de bienes y servicios les interesa, primordialmente, el conseguir un precio por sus actividades; pero el resultado final de sus esfuerzos es, sin embargo, en el caso normal y corriente, la satisfacción de las necesidades humanas.

Produccion y economia

- Actividades económicamente productivas


Algunas actividades productoras, según la opinión de los moralistas, pueden no ser convenientes desde el punto de vista social; pero mientras que haya alguien que pueda y quiera pagarlas, son económicamente productivas. Numerosos son los ejemplos en que chocan el criterio moral y el económico. El fabricante y el vendedor de bienes adulterados o de medicinas "curalotodo" son, en el sentido económico de la palabra, productores mientras pueden encontrar compradores. La mayoría de las personas concederán, sin embargo, que sus actividades son perniciosas casi siempre. Por ello, se promulgan leyes encaminadas a restringir estos tipos de producción. Pero como se puede obtener un precio por estos artículos, los fabricantes y vendedores de ellos se ocupan en su producción y tráfico. La posesión del economista en este asunto no se basa en la creencia de que la economía no tiene nada que ver con la ética. El efecto de las normas éticas sobre todos los asuntos de la vida es demasiado grande para que pueda sustentarse esta creencia. Pero si se concede que los actos no éticos son improductivos, se entra en un tipo de razonamiento que llevaría a la conclusión de que una gran parte del esfuerzo humano es improductivo desde el punto de vista de diferentes grupos de gente. Los casos citados son ejemplos en los que la mayoría de las gentes estaría de acuerdo en que la producción y la venta son socialmente perjudiciales. Pero, ¿qué se puede decir acerca de la producción y venta de novelas pornográficas baratas, o de la producción y proyección de películas que representan actos de violencia o crímenes, o de la venta de whisky en países en que no existe prohibición legal? Ciertos grupos de la India tienen escrúpulos religiosos sobre el empleo de la carne de buey como alimento, pero la mayoría del mundo no piensa así. En la actualidad, la economía tiende a establecer principios que, dentro de lo posible, sean aplicables, en general, a todas las relaciones económicas. Por tanto, el alcance de sus investigaciones no puede limitarse a ocupaciones y actos que cuenten con una aprobación moral unánime. Además, puesto que trata principalmente de la valoración de los bienes, no puede dejar de tener en cuenta las valoraciones que se refieren a artículos que perjudican al género humano, en lugar de beneficiarle.

Sin embargo, la economía puede examinar los efectos de ciertos tipos de producción o consumo sobre el bienestar social. Si el consumo de brebajes alcohólicos perjudica la producción de riqueza, es un hecho económico, y no puede dejar de tenerse en cuenta. O si la educación industrial en las escuelas públicas da lugar a un mayor rendimiento en la producción, este hecho debe apreciarse en su valor al examinar las razones por las que una nación que facilita tal educación puede vender a menor precio que otra que no lo hace. Pero la economía considera estas condiciones solamente por lo que influyen sobre la producción, valoración y distribución, y no como problemas morales o educativos.

No todas las necesidades se satisfacen mediante las actividades de los seres humanos; muchas se satisfacen sin ningún esfuerzo. El aire que respiramos satisface una necesidad indispensable sin ningún esfuerzo por nuestra parte. Pero la gran mayoría de las necesidades humanas no pueden satisfacerse sin esfuerzo. Aun cuando dependemos de las fuerzas y propiedades de la Naturaleza, estas fuerzas y propiedades tienen que adaptarse en gran parte a nuestras exigencias antes de que podamos satisfacer nuestras necesidades. Como, de no ser así, la mayoría de nuestras necesidades quedarían insatisfechas, es menester que nos dediquemos al esfuerzo productor.

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Fuente:
Principios de Economía, por Frederic B. Garver (Universidad Minnesota) y Alvin Arvey Hansen (Universidad de Harvard).