martes, 18 de febrero de 2014

Hipótesis de la filosofía individualista


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Los que tienen completa fe en el funcionamiento automático de la ley de la oferta y la demanda suponen que se puede confiar siempre en los precios del mercado para saber lo que debe ser producido. Pero, como ha dicho bien el economista francés Gide, la ley de la oferta y la demanda distribuye la producción no de acuerdo con las verdaderas necesidades del hombre, sino de acuerdo con sus deseos y con el precio que quiere y puede pagar.

Criticas a la filosofia individualista

- Críticas moralistas al orden económico individualista


Muchos moralistas afirman que la gente compra cosas feas cuando debería comprar cosas artísticas y bellas; que gasta demasiado dinero en automóviles, películas, repostería y cosméticos, y no en educación: que el rico, mediante sus compras, orienta la producción hacia objetos de lujo que tienen muy poca utilidad social, mientras el poder productivo de la nación podría emplearse mucho mejor en proporcionar cosas que elevasen el nivel de vida y el bienestar material de las masas.

Se afirma que la ley de la oferta y la demanda es una guía imperfecta para la producción por dos razones: primera, porque las rentas se distribuyen desigualmente, produciéndose lujos para unos cuantos mientras la mayoría carece, lamentablemente, de las necesidades y comodidades de la vida; segunda, porque todos los compradores, tanto ricos como pobres, tienen necesidades y deseos que no se ajustan a los cánones de los moralistas. Por ello se afirma que una distribución más equitativa de la riqueza y de la renta tendría como resultado una demanda más racional de bienes, y que la educación, la cultura y la moralidad elevarían el nivel del consumo.

- ¿Qué supone la filosofía individualista?


La filosofía supone que todo el mundo sigue su propio interés en una forma racional y que de este hecho resulta el mayor beneficio social. Pero estas hipótesis son completamente insostenibles. La gente es demasiado ignorante y frívola para seguir su propio interés verdadero. A menos que se lo prohibe la ley, comprará alimentos adulterados, acciones de minas sin valor, etc. Los trabajadores no rehusarán trabajar en instalaciones donde la maquinaria no ofrece las debidas condiciones de seguridad. La propaganda intensa y los agentes de venta activos inducen a la gente a comprar cosas que en realidad no necesitan. El propio interés de cada uno no conduce al bien de todos, especialmente en una sociedad con individuos de desiguales aptitudes. Es probable que el fuerte e inteligente explote al débil e ignorante.

- Implicaciones del funcionamiento natural de la ley de oferta y demanda


Además, el denominado funcionamiento natural o automático de la ley de la oferta y la demanda implica una competencia sin trabas. Supone que no habrá restricciones artificial de la oferta mediente combinaciones monopolizadas. Supone que, si los precios son anormalmente altos en una determinada rama de la industria, los mayores beneficios que resultan atraerán más capital y trabajo, aumentará la producción y el precio descenderá a un nivel más justo, que corresponde al de los demás artículos. Así, pues, se espera que actuará la competencia para fijar un precio justo, y no la reglamentación oficial. Pero, desde el punto de vista de los hechos, tan natural es asociarse para el monopolio como competir. Y así, tenemos nuestras ligas industriales, combinaciones monopolizadoras, sindicatos obreros, organizaciones agrícolas, asociaciones profesionales, etc. Su propio interés impele a los competidores a unirse en asociaciones.

Fuente:
Principios de Economía, por Frederic B. Garver (Universidad Minnesota) y Alvin Arvey Hansen (Universidad de Harvard).