miércoles, 8 de enero de 2014

El proceso de urbanización


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Releyendo “El proceso de Urbanización”, de Oriol Nel·lo y Francesc Muñoz, que he encontrado en una caja de textos de la Universidad que había en el garaje, me ha surgido un repentino interés por compartir con los lectores del blog las ideas que se explican en el artículo.


Se trata de un artículo algo extenso (que yo resumiré aquí) que analiza cómo se ha llevado a cabo la urbanización, desde el principio de la civilización, hasta la actualidad. También habla sobre la delimitación de la ciudad y su relación con otros espacio urbanos, así como del concepto de sistema urbano. En un tercer apartado, contextualiza el fenómeno urbano en relación a los procesos de globalización económica y territorial actual. También aborda los retos que deben afrontar en la actualidad los espacios urbanos, y cómo la sociedad puede dotarse de instrumentos con los que la construcción de ciudades sean proyectos colectivos.

- La urbanización en el tiempo: el surgimiento de la sociedad urbana


La urbanización es un proceso relativamente reciente y acelerado que tiene su origen en la revolución neolítica con la introducción de la agricultura. Desde entonces hasta la aparición de Grecia y Roma, aparecerán pocas ciudades grandes y con una vida larga.

A partir de Grecia y Roma, aparecen las primeras ciudades urbanas con gran población. Estas dos civilizaciones asentarán las bases del sistema urbano europeo. En este periodo se fundaron muchísimas ciudades que perduran hasta nuestros días.

Con el inicio de la edad feudal tiene lugar una desurbanización (a excepción de Constantinopla) en toda Europa, producto de la crisis que se vive durante esos siglos. Sin embargo, en las ciudades del imperio bizantino e islámico, ocurre lo contrario.

En el siglo XI, y siendo las ciudades centros de comercio, tiene lugar, de nuevo, la urbanización. El empuje comercial, llevará, en el siglo XV, a las monarquías europeas a otros continentes, a los que trasladarán su modelo urbano.

En la entrada a la Edad Moderna, las ciudades seguían teniendo un modelo antiguo. Eran ciudades compactas y, generalmente, rodeadas por murallas y constituían el lugar de comercio, de producción artesanal y de creación cultural. En el siglo XVIII el proceso de urbanización sufrirá un impulso extraordinario. La revolución industrial y la ampliación de los mercados a escala mundial, son los factores determinantes para esta rápida evolución del hecho urbano.

Las ciudades más industrializadas, serán las más urbanizadas. La relación es constante. En la época contemporánea, la especialización productiva, la concentración de capital e infraestructuras, y el crecimiento exponencial de la población, configuraron un nuevo tipo de ocupación del territorio.

En el siglo XIX aparece una fuerte corriente anti-urbana por la cantidad de muertes debido a la deplorable salubridad que tenían las ciudades. Además, en lo ideológico, se acusaba a las ciudades de destrozar los vínculos morales entre los individuos.

La concepción en los siglos XVIII y XIX de que el aire podía contaminarse y ser transmisor de enfermedades, llevó a un modelo de urbanización abierto. Las casas que se construían eran amplias y con muchas ventanas, y con un diseño que permitiera correr el aire. También se desecaron los pantanos por creerse que éstos eran fuentes de enfermedad.

A finales del siglo XIX se conocerá que el estancamiento del aire no era tan peligroso como el agua no potable, verdadera fuente de problemas de salud, por lo que las ciudades comenzarán a instalar infraestructuras que permitan la circulación y evacuación de las aguas negras. El mayor ejemplo es el alcantarillado.

En los primeros años del siglo XX tienen lugar innovaciones en lo urbano en el tema de transportes: grandes avenidas, tranvías y metro. Entre mediados del siglo XIX y primeras décadas del XX, la velocidad será la característica de la vida económica y cultural de la ciudad. En la vida urbana y en la doméstica, se acogerán, paulatinamente, los mismos valores de productividad y racionalidad económica que se empleaban en las fábricas.

En este tiempo, la ciudad crecerá absorbiendo las zonas rurales. Además, estará en constante evolución con nuevas infraestructuras: tranvía, ferrocarril, electrificación, alcantarillado, carreteras, redes de gas y energía, aeropuertos, redes telemáticas y de información digital, etc. La ciudad en el siglo XX ha estado en continua evolución, y lo sigue estando, de forma que, a día de hoy, todas las ciudades están interconectadas.

Debido a que en el último tercio de siglo el consumo ha adquirido una importancia tanto o más relevante que la producción, se tiende a llamar a las ciudades como “ciudades postindustriales”.

+ Procesos interrelacionados con el cambio en el modo de producción


El cambio en el modo de producción en las ciudades postindustriales puede resumirse a partir de dos procesos interrelacionados:

1. Desindustrialización por estancamiento del sector.

2. Aparición de nuevas tecnologías que permiten eliminar procesos de la cadena de producción, y permiten simplificar, separar y fragmentar la mayoría de ellos. Con estas nuevas tecnologías también mejoran las redes de transporte.

Así, la producción no tenía por qué ser en un único territorio, y emergieron zonas industriales donde antes no las había.

En cuanto al consumo, hasta los 70, se caracterizaba por un consumo de masas y homogéneo. A partir de los 70, el consumo se fragmenta y jerarquiza según el estilo de vida. Así, la producción introduciría pequeños cambios en el diseño, y crearía productos con una vida útil mucho más corta.

- La urbanización en el espacio: las ciudades en el territorio


Las ciudades ya no tienen límites, sino que se extienden por el territorio, así que no pueden llamarse propiamente ciudades. La nueva ciudad sin límites se debe a la disolución paulatina de los conceptos tradicionales de ciudad y campo. Se han urbanizado hasta las áreas rurales más remotas.

En este contexto, el estudio de la ciudad se ha vuelto complejo. Se dan muchas definiciones para la ciudad, que pueden responder a cinco tipos de parámetros: el estatuto jurídico, las definiciones morfológicas, los espacios funcionales, la estructura económica y la jerarquía de los servicios.

+ El estatuto jurídico


Partiendo de las delimitaciones administrativas existentes (municipio, por ejemplo) se identifica una localidad y, en caso de superar un determinado umbral de población, se la considera ciudad. Sin embargo, tiene problemas: el espacio urbano se extiende sobre varias unidades administrativas.

+ Morfología


Se trata de, cartográficamente, observar la extensión que se sucede sin solución de continuidad. El problema de este sistema es que las dinámicas urbanas actuales integran funcionalmente espacios construidos que no tienen continuidad física entre ellos. A esto, hay que añadir la reivindicación de espacios abiertos como elementos estructurales de la ciudad.

+ Áreas funcionales


Esta definición atiende a criterios funcionales de movilidad. La movilidad de las personas, el movimiento de mercancías y los flujos de información tejen redes sobre el territorio sin necesidad de continuidad física. Como estas redes presentan distinta intensidad de flujo, se puede tomar como indicador el grado de interrelación entre dos áreas, y a partir de ese indicador, generar la idea de ciudad (si son superiores, son ciudad, si son inferiores, no lo son). El problema es que estos flujos son muy variables en el tiempo y el espacio.

+ Estructura económica y formas de vida


Consiste en delimitar áreas urbanas en función de la estructura económica y/o los hábitos y condiciones de vida de la población (esta visión insiste, por ejemplo, en diferenciar entre ruralidad y urbanidad). Esta definición se suele usar como complemento de las demás, dado que, por sí sola, no resulta muy válida a razón de la homogeneización de las formas de vida.

+ Jerarquía de los servicios


Definición dada desde la perspectiva del consumo y no de la producción. La jerarquía de las funciones que radican en un territorio es el criterio para fijar el umbral a partir del cual una localidad puede ser considerada ciudad y cuál es su ámbito de influencia. Observa la cantidad de servicios y las redes funcionales de éstos, por lo que se encuentra con los mismos problemas que la aproximación de las Áreas funcionales.

Los cinco criterios presentan problemas en su utilización y todavía no se ha alcanzado consenso científico sobre los límites de la ciudad.

La dualidad campo/ciudad estaba asociada a determinadas estructuras sociales y a coyunturas históricas concretas. Esas coyunturas han cambiado, así que hay que cambiar los conceptos. Este concepto nuevo, según los autores del artículo, es el de Ciudad difusa.

Los beneficios de esta ciudad difusa que se extiende por todo el territorio, es la desmasificación poblacional en núcleos urbanos y la homogeneización de los lugares de trabajo, equipamientos, infraestructuras y servicios por el territorio. Sin embargo muchos autores no ven la desaparición de la segregación social o la especialización funcional en este proceso, sino su metamorfosis a otras formas. Por ejemplo, al moverse de zonas masificadas a zonas no masificadas, hay que pasar el filtro del precio del suelo, con la consecuente polarización paulatina de la sociedad según su nivel de ingresos.

Para organizar políticamente y desarrollar planes de evolución de los territorios, la solución pasa por dotar a los espacios urbanos de mecanismos de gobierno democrático que, sin destruir las identidades locales, permitan planificar y gestionar unidades significativas del territorio.

- La urbanización y el lugar: la ciudad como producto social en la era global


Las ciudades son, así, lugares de intercambio, de personas, de bienes, de información, de ideas, etc.

En las ciudades difusas actuales, se encuentra un espacio articulado sobre periferias donde se produce o transforma, y un centro donde se investiga, administra y controla. Además, las redes pueden encontrarse a diferentes escalas. Miami, por ejemplo, es un centro financiero, igual que Londres, pero Londres es una ciudad mundial con importancia a nivel planetaria, y Miami, no.

Si antes la centralidad dependía de la capacidad de la ciudad para desarrollar una función o funciones económicas o políticamente claves, en el momento actual de centralidad urbana se define más bien en términos de red, es decir, en qué nivel está y con qué otros territorios está relacionada.

Otra característica de las ciudades difusas actuales es la movilidad (tanto obligada como por ocio) de las personas entre varias ciudades, que ha sufrido un espectacular crecimiento. Esto es posible gracias a las mejoras tecnológicas y, actualmente, con la simultaneidad que posibilitan las redes telemáticas.

Las ciudades actuales se caracterizan, también, por el creciente número de residentes temporales, la población pendular que vive en una ciudad y trabaja en otra, los visitantes que ni trabajan ni viven en una ciudad pero van a ella, etc. Los visitantes (turistas, por ejemplo), son poblaciones flotantes estables, ya que el grupo cambia, pero siempre sustituido por otro, por lo que la rutina de utilización del espacio urbano es una constante. Los habitantes de las ciudades lo son a tiempo parcial, en otros momentos lo son de otras ciudades.

Algunos conceptos que pueden ser útiles son:

Referido a la nueva extensión de las ciudades: La ciudad global.

Referido a las consecuencias concretas, morfológicas o funcionales, de procesos territoriales de orden general: Edge city, ciudad difusa.

- La urbanización y el conflicto. Retos para el gobierno de la ciudad y del territorio


La transformación del espacio metropolitano se puede sintetizar con una triple deriva: de la ciudad compacta hacia la dispersión de la urbanización sobre el territorio; de la ciudad compleja hacia la especialización funcional del espacio; de la ciudad relativamente integrada hacia una mayor segregación potencial de los grupos sociales sobre el territorio.

Para gestionar la ciudad y el territorio, algunos objetivos básicos deberían ser: fortalecer la capacidad/competitividad económica y la accesibilidad exterior de la ciudad; vertebrar funcionalmente la estructura urbana; garantizar la sostenibilidad ambiental vinculada a la cohesión social y al uso colectivo del territorio.

El primer objetivo responde a ser buenos centros de redes mundiales. Para conseguirlo se debe mejorar, por ejemplo, los centros logísticos portuarios, aeroportuarios y el resto de comunicaciones.

El segundo objetivo busca mejorar la oferta urbana, para lo que hay que reforzar la propia red urbana de la metrópoli. Hay que asegurar la funcionalidad de las relaciones que traman el territorio, y acometer de forma integrada la rehabilitación de los tejidos urbanos existentes. Por lo que hace al primer punto, como hemos visto, la población cada vez tiene una movilidad más extensa en el territorio, por lo que hay que facilitar esos desplazamientos ofreciendo mejores infraestructuras. Por lo que hace al segundo punto, se trata de conseguir que la ciudad sea una bisagra entre lo global y lo local.

El tercer objetivo responde a la creación de parques rurales que formen parte esencial del territorio, tanto por lo que a su función ambiental y paisajística se refiere, como también por su carácter definidor de la forma y la estructura urbanas.

Estos tres objetivos deben ir de la mano de la defensa activa del derecho de los ciudadanos al uso del territorio, para conseguir una menor segregación social y una mayor homogeneización de las funciones y los servicios en el territorio

- El presente de la urbanización, el futuro de lo urbano


Para el futuro de lo urbano se precisa de un diseño, un planeamiento y una estrategia colectiva que sean tanto sociales y económicos como ambientales y urbanísticos. Lo que hay que evitar es la ciudad difusa, que no puede considerarse una ciudad.

El reto de futuro para la ciudad de ciudades es dotar de discurso proyectual y de imaginario urbanístico los nuevos territorios dispersos, introducir elementos de diversidad, intensidad y complejidad en la ciudad ilimitada para que los límites que en realidad impone no le impidan ser un proyecto colectivo.