jueves, 16 de agosto de 2012

Las economías domésticas como demandantes de bienes y servicios


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La globalización puede concebirse como el proceso de integración internacional de los mercados de bienes, servicios y factores. Desde una perspectiva microeconómica, la incidencia de la globalización se evidencia al estudiar el funcionamiento de los agentes económicos, esto es las economías domésticas y las empresas.

Globalización - Economía

Las economías domésticas actúan como demandantes y consumidores de bienes y servicios. En el mundo actual estas decisiones las toman disponiendo de mucha información y teniendo conocimiento de las características de una cantidad de bienes y servicios que hace unos años hubiese parecido imposible. Basta pensar en las posibilidades que para el consumidor ofrece Internet, con sus distintas formas de comercio electrónico. Probablemente los bienes que mejor representan la transformación que desde la perspectiva de los consumidores ha experimentado el mundo globalizado sean los denominados nuevos bienes. Estos bienes, como los fax, los teléfonos móviles o las agendas electrónicas, no se demandan ni se ofrecen de la misma manera que los demás. Para funcionar de forma apropiada necesitan una masa crítica y una vez alcanzada generan las denominadas economías de red. Estas economías de red hacen que el valor del producto para cada participante en la red sea mayor cuanto más elevado sea el número de conexiones a la red. La utilidad de este tipo de bienes crece conforme aumenta el número de usuarios siguiendo una progresión geométrica.

La rápida generalización de los nuevos bienes solo es explicable gracias a la globalización. En un mundo globalizado, debido a la rápida difusión de la información, las ventajas de este tipo de bienes se conocen de forma casi inmediata por amplias capas de la sociedad. La proliferación de redes de usuarios hace cada vez más interesante el uso de estos bienes. Además, gracias a la globalización, el tiempo de implantación o de penetración en el mercado de los nuevos bienes se ha reducido drásticamente respecto a lo que era usual. La consecuencia es que su producción resulta rentable en un breve plazo de tiempo pues al incrementarse rápidamente el número de unidades producidas se pueden reducir los costes por unidad de producto.

Las economías domésticas u hogares además de actuar como demandantes de bienes y servicios son las propietarias últimas de los factores productivos, esto es, del trabajo, del capital y de la tierra y demás recursos naturales. Estos recursos se ofrecen, en venta o en alquiler a las empresas. Tradicionalmente, la oferta y la demanda de factores productivos se han realizado en un contexto nacional, aunque es verdad que siempre han existido flujos internacionales de factores. Piense, por ejemplo, en los grandes movimientos migratorios de europeos hacia América en los últimos siglos, en busca de las oportunidades que ofrecía este nuevo continente.

Lo novedoso de la actual situación es que las economías domésticas, cada vez más, cuando piensan en ofrecer servicios de trabajo no se limitan a las tradicionales fronteras nacionales. Asimismo, las empresas, especialmente las multinacionales, al plantearse la contratación de mano de obra adoptan una perspectiva global. Esto explica la intensificación de los movimientos migratorios y el carácter cada vez más intercultural de las plantillas de las grandes empresas. Resulta, además, que algunos países se han especializado en suministrar determinado tipo de mano de obra, como es el caso de la India con los programadores de software.

La importancia de un enfoque global al analizar los factores productivos no se limita al trabajo. Las economías domésticas cuando toman decisiones respecto a cómo invertir sus ahorros también adoptan una perspectiva global. Ello explica la generalización de instituciones financieras que asesoran a las economías domésticas para colocar sus ahorros en activos distribuidos por todo el mundo. Precisamente la rápida difusión de la crisis internacional actual, desencadenada a raíz de las hipotecas basura emitidas en EE.UU. es una buena prueba de la importancia de la globalización. Estos títulos hipotecarios de muy mala calidad, aunque originariamente emitidos en EE.UU. se habían repartido a través de las instituciones financieras internacionales de muchos países.


- Fuente:


Economía: Teoría y Política


Francisco Mochón Morcillo

Editorial: Interamericana de España, S.A.
Año de publicación: 2009
Nº de páginas: 566 págs.

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