jueves, 22 de junio de 2017

La lucha contra las parcialidades de la organización capitalista (III): el aislamiento como medida permanente

La Primera Guerra Mundial produjo un gran desplazamiento de los centros de gravedad más importantes. Inglaterra pudo ciertamente prestar a sus aliados; pero ella misma se vio en el caso de requerir el auxilio de los Estados Unidos, que en poco tiempo se trocaron de país deudor en el mayor acreedor del mundo. Inglaterra recabó el apoyo de sus colonias, a las que hubo, a cambio, de reconocer mayores derechos. El Imperio mundial británico se estructuró después de la guerra como una Confederación de Estados equiparados en Derecho, como la British Commonwealth of Nations. Junto a la Gran Bretaña podían llegar a ser miembros independientes de la Sociedad de Naciones Canadá, Australia, Nueva Zelanda, África del Sur, Irlanda e India. La parte católica de Irlanda fue declarada en 1922 Estado Libre de Irlanda, y estableció en 1924 aduanas, que se orientaron en contra de la importación inglesa. India había llegado a ser el mercado más importante de la industria algodonera de Lancashire; la baratura de las indianas británicas había hecho que sucumbiera la industria algodonera del país originario. En la época que precedió a la guerra, los empréstitos concedidos por Inglaterra al Canadá habían producido el efecto de que éste hiciera sus encargos principalmente en los Estados Unidos, que así quedaron en situación de poder adquirir más artículos del Asia Oriental; la potencia adquisitiva de India, así acrecentada, aprovechó a Inglaterra al acrecentar la capacidad de absorción respecto de artículos de Manchester. Entonces, y a pesar de Gandhi, que quería volver a la privativa indumentaria de propia elaboración, desarrolló India una industria algodonera y una industria siderúrgica que, mediante aranceles protectores, se defendieron contra la competencia inglesa.

Aislamiento y economia

Los hechos contradijeron la opinión de LIST, que creía imposible el desarrollo de industrias en los trópicos. La higiene tropical hizo que incluso aquí fuera soportable el trabajo, y aunque las máquinas sufrían mayor desgaste, también la técnica acertó a encontrar remedios para ello. Durante la Primera Guerra Mundial, que impidió a los países de Ultramar adquirir los productos de la industria europea, se vieron obligados a satisfacer por sí mismos su propia necesidad de tales objetos. Así el Informe Balfour de 1925 comprobó la aparición de una industria en los países productores de primeras materias, con lo que los Estados industriales europeos perdieron una buena parte de su mercado. Precisamente fue la gran industria inglesa al por mayor, la de artículos de algodón, la que experimentó el daño. Durante la guerra había surgido la industria japonesa como temible competidora que combatía con ella no sólo en los mercados del Asia oriental, sino también en los suramericanos. Merced a su fuerza de capital pudo la industria americana aventajar a la inglesa en Suramérica, e incluso penetrar en las colonias inglesas frente a la importación británica. Ya en 1913 la importación de los Estados Unidos en el Canadá era cuádruple de la inglesa.

martes, 20 de junio de 2017

La lucha contra las parcialidades de la organización capitalista (II): la aduana conservadora y las fundaciones coloniales

La repoblación del valle del Mississipi tuvo lugar en condiciones distintas de las anteriores colonizaciones. Si hasta ahora, e incluso en América, los que se establecían tenían que ocuparse de obtener terrenos en propiedad y que produjeran lo suficiente para atender a sus necesidades, los explotadores de la Pradera se preocuparon desde luego de trabajar para la venta en países remotos. Todavía en el decenio del 30 se miraba con duda a los primeros que se aventuraron a pasar del monte a la pradera. Aún se utilizaba el arado de madera, pues creían que el hierro emponzoñaba el suelo. Los éxitos del arado de hierro en el suelo pratense iniciaron una nueva época. Hacia 1840 todos los esfuerzos se encaminaron hacia estas comarcas que todavía en 1822 había declarado el Presidente Monroe ser tierras de indios. Después de la guerra civil comenzó una colonización del país con mayor intensidad y amplitud. Las tierras del Gobierno se dividieron en cuadriláteros de 65 hectáreas. El comercio organizó el cultivo que había de suministrar suertes iguales en lo posible. Vías férreas franquearon las tierras. En sus estaciones se alzaban silos de cereales. El trigo era llevado en masas uniformes a estos graneros o transbordado del ferrocarril a los barcos, y podía negociarse en la Bolsa de Chicago de un modo abstracto. El granjero americano hubo de recurrir a las máquinas por falta de brazos. Con auxilio de aquéllas él mismo cultivaba sus campos doquiera fuese posible.

Fundaciones coloniales y economia

A la baratura de esta producción, no gravada por ninguna elevada renta territorial, se añadió la baratura de los transportes por tierra y mar. Con el trigo americano afluyó también al mercado europeo el de Rusia meridional por vía de Odesa. No sólo se vieron expulsados de los mercados occidentales los agricultores alemanes, sino que hasta en su propio país deprimió los precios la competencia del Extranjero. Especialmente, esto fue lo que dio lugar a que los grandes hacendados del Este alemán dejaran de ser librecambistas, convirtiéndose en proteccionistas. También se podía afrontar la inundación de trigo extranjero de modo indirecto, como en Suiza y Dinamarca, donde a sabiendas se trasladó el centro de gravedad a los productos de la ganadería, mantecas y quesos: el fomento de la educación agrícola y mejoramiento de la red de comunicaciones protegieron aquí a la agricultura. Mas en Alemania el arancel cerealista, especialmente beneficioso para los grandes propietarios del Este, sirvió para fomento de la agricultura.

domingo, 18 de junio de 2017

La lucha contra las parcialidades de la organización capitalista (I): la reconstrucción económica mediante los aranceles educadores

La apertura del mundo aprovechó preferentemente a Inglaterra en primer término. Ingenieros ingleses construyeron con ancho de vía inglés los primeros ferrocarriles del Continente. El pabellón inglés señoreaba el Océano. Sociedades inglesas eran propietarias de los cables que enlazaban a los Continentes. A tal situación de cosas acomodó Inglaterra su política comercial en el centro del siglo XIX.

Aranceles y economia

El comercio de Londres intentó en 1820 que el Gobierno derogase las medidas de la época de guerra, las prohibiciones de importación y los aranceles prohibitivos, porque obstruían el desarrollo del comercio exterior. Sin embargo, lo que logró Huskisson en el decenio del 20 fue lo mismo que Pitt en los años 80 del siglo XVIII, e inspirándose en las doctrinas de ADAN SMITH: que la unificación de tipos hiciera desaparecer la imposibilidad de inspeccionar las tarifas aduaneras. Durante la guerra se había atendido mediante nuevos recargos toda urgencia financiera que se presentaba, de tal suerte que en el año 1815 había 1.500 leyes distintas. Además de una mayor facilidad de estudio, trajo el Arancel de 1825 una derogación de prohibiciones, como, por ejemplo, las de sederías extranjeras; y se moderaron los derechos de importación de otros tejidos. Inglaterra concertó una serie de Tratados de navegación que permitieron a los extranjeros operar en las colonias, aunque ciertamente a tipos aduaneros recargados.

viernes, 10 de marzo de 2017

Carl Menger (1840 - 1921)

Constituye una excelente prueba para averiguar la fuerza de un argumento, la de examinar si puede considerarse como decisivo por sí mismo o, si, por el contrario, se sostiene apoyado por una larga cadena de argumentos subsidiarios. Análogamente, constituye una excelente prueba para averiguar la significación de la obra realizada por un hombre, a través de toda su vida intelectual, examinar si en la misma se puede apreciar una aportación singular que por sí misma entrañe grandeza, o si, por el contrario, debe ser contemplada como un mosaico formado por una gran cantidad de pequeñas piezas. MENGER fue uno de aquellos pensadores que pueden exhibir una única aportación decisiva que ha marcado época en la historia de la ciencia. Su nombre permanecerá vinculado para siempre a un nuevo principio interpretativo, que ha revolucionado la totalidad del campo de la teoría económica. Aun cuando sea posible recordar aspectos significativos y admirables de su carácter, aun cuando se puedan aducir otras aportaciones científicas adicionales, y aun cuando se pueda hablar de su entrega a la enseñanza y a la investigación –todo esto cede en importancia ante el pedestal sobre el cual se erige esta gran figura. Como es natural, el biógrafo de MENGER reunirá todo este material para obtener el retrato de una personalidad fuerte y atractiva. Pero dicho retrato deriva toda la importancia de su gran aportación, y, por lo tanto, no nos hacen falta aquellos detalles para hacer justicia a la fama de MENGER.

Carl Menger y economia
Carl Menger. Imagen: Economía y futuro

MENGER nos dejó después de veinte años de absoluto retiro, durante los cuales exploró gozosamente todos aquellos campos que atraían su interés. Gracias a esta circunstancia nos encontramos a una distancia suficiente para considerar su obra como parte de la historia de nuestra ciencia. Y su obra impresiona, ciertamente. El fondo del cual emerge la personalidad científica de MENGER puede ser bosquejado brevemente. Más allá de las preocupaciones prácticas, y al margen de las necesidades de la política práctica, se ha desarrollado, desde el siglo XVI, un pequeño caudal de conocimientos en torno a las cuestiones económicas; las cuestiones de política monetaria y comercial, desde entonces hasta ahora –es decir, desde que la moderna economía de cambio comenzó a desbordar los límites de la economía vilicaria y del manor– han conducido a discusiones en las cuales, y de manera primitiva, se reunían las causas y efectos de los acontecimientos económicos más destacados. La tendencia pausada hacia una economía individualizada y la libertad de comercio fue acompañada por una corriente siempre creciente de panfletos y libros dedicados a autores normalmente más inclinados a resolver los problemas económicos reales de cada día que a pensar sobre los problemas más fundamentales. Durante el siglo XVIII surgió una ciencia ya consolidada, con sus escuelas, resultados, disputas, libros de textos y especialistas competentes. Esta fue la primera época de nuestra ciencia, una época que creemos culminó en ADAM SMITH. Siguió después un período de análisis y de especialización, durante el cual los clásicos ingleses dominaron el terreno del cual nos ocupamos, toda vez que es en este campo donde se encuentra la realización de MENGER. RICARDO imprimió su nombre a esta época. En su transcurso, un sistema coherente de doctrinas con pretensión de carácter científico y de validez general dentro de amplios límites, se desarrolló plenamente; había aparecido la teoría económica pura.

lunes, 20 de febrero de 2017

El desarrollo del capitalismo (IX): el crédito a la producción y las crisis económicas

La lentitud del crecimiento en la gran industria británica permitió que su medro fuese financiado holgadamente por los superávits disponibles y procedentes de anteriores explotaciones lucrativas. Además, como desde los años 60 la ampliación de las empresas trabajo consigo la necesidad de investir a los nuevos capitales con el derecho de accionistas, la mayoría de tales acciones permaneció en el círculo de los propietarios del negocio y sus amigos. Cosa completamente distinta sucedió en el Continente, donde la gran industria hubo de ser implantada como cosa nueva y reclamó inmediatamente una gran concentración de recursos. A las inversiones en capital de la época anterior, a los fondos públicos y a las cédulas hipotecarias, se agregó a partir de los años 50 del siglo XIX, con grandes y crecientes pretensiones, las acciones de empresas industriales. Las acciones habían hallado su desarrollo en las empresas coloniales; Bancos y Sociedades de seguros se habían servido especialmente de ellas. En la era de los ferrocarriles, su pretensión, abstracta, y numéricamente concretada, se convirtió en medio principal de la organización industrial.

Crisis economicas y economia

En la Bolsa hallaron mercado ante todo, una vez terminadas las guerras napoleónicas, los empréstitos de Estados, consecuencia de la liquidación de las mismas. Las grandes casas financieras, los Hope en Amsterdam, los Baring en Londres, además de los Bethmann y sobre todo de los Rothschild de Francfort, alcanzaron, en su virtud, una posición completamente distinta de los grandes proveedores de dinero en tiempo de los Fugger, dado que podían apoyarse en la oferta del público poseedor de capitales, aportada en Bolsas bien organizadas. Nadie acertó a valerse de este instrumento mejor que la casa Rothschild, cuyos hermanos se habían distribuido en las diversas capitales, en Londres, París, Viena y Nápoles. El Landgrave de Hessen había confiado al viejo Rothschild su patrimonio, que la casa supo salvar de las turbulencias de la guerra en Inglaterra. Después había mediado cerca de los ingleses para pagar las necesidades militares suyas y de sus subsidios en el Continente. Como también podían abonarse en libras esterlinas los intereses de los empréstitos recién emitidos, estaba asegurado su mercado en la Bolsa de Londres. No fue sólo el Viejo Mundo el auxiliado por tales empréstitos: desde el decenio de los 20 años prestó la casa Rothschild el mismo servicio a los Estados suramericanos recientemente surgidos. También ellos quedaron encadenados al mercado de Londres por la necesidad financiera que inmediatamente se presentó. Al modo como antaño la casa Fugger había servido a la antigua fe, apoyó la ortodoxa casa Rothschild a los Gobiernos de la Restauración. En el período hasta 1848 fue también trascendental su influencia en el orden político. Cuando en 1830 surgió la amenaza de una guerra europea por causa de la sublevación de Bélgica, pero también cooperaron a este resultado las influencias financieras de la casa Rothschild.